domingo, 7 de diciembre de 2008

Cuando la verdad reaparece...


El pasado jueves 4 de diciembre de 2008 tuve la suerte de asistir al acto de presentación del libro del Dr. Óscar Soto El último día de Salvador Allende, que se celebró en la Casa de América de Madrid. Nunca mejor dicho "celebrar", pues escuchar las palabras del doctor Soto (médico de Salvador Allende), del embajador -y gran orador- Osvaldo Puccio (ambos estaban en el Palacio de la Moneda aquel nefasto 11-S-1973 mientras la aviación del golpista Pinochet realizaba su macabra tarea), de la hija de Isabel Allende, de Ernesto Ekaizer... fue una auténtica celebración de esa verdad que Allende predijo que reaparecería con el tiempo. Un acto de justicia, no un acto justiciero. Palabras calmadas, certeras, bien elegidas, la voluntariosa precisión del recuerdo 35 años después, los homenajes debidos. De ahí la emoción, la gran emoción.

19 comentarios:

María dijo...
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María dijo...

Dijo Sócrates a sus jueces:"Voy, pues, a sufrir la pena de muerte a la que me condenáis; ellos han de sufrir los cargos de crimen y de iniquidad a que los que la verdad los condena". El testimonio de Óscar Soto recoge este legado y nos enseña, con la claridad de una "verdad indesmentible", la impunidad y crueldad con la que actuaron aquel 11 de septiembre del 73 las fuerzas golpistas. Afortunadamente las palabras de Sócrates siguen siendo válidas, y la Historia (como Allende también predijo) coloca a cada uno en su sitio. Aquellos hombres, con nombres y apellidos, que lucharon por honestidad y conciencia ética, nos devuelven la fe en la dignidad humana. "Pero, yo os lo predigo, os va a pasar todo lo contrario. Se ha de levantar contra vosotros mayor número de censores(...) porque si pensáis que basta con matar las gentes para impedir que se os censure vuestra mala vida, estáis en un error" ("Apología de Sócrates"/ Platón). Gracias Dr. Soto, por su ejemplo de vida y por su testimonio, que debería ser lectura obligatoria, para que todos seamos conscientes de la larga y dura lucha que es la conquista de nuestros derechos.

amelie dijo...

Tengo un amigo, Mario Amorós, que, además de ser una excelente persona, es periodista e y doctor en Historia. Y aunque su cuerpo nació en Valencia (y ahora reside en Madrid), parte de su alma -por no decir una buena parte de ella- es chilena. Ha publicado varios libros sobre ese país, "Después de la lluvia" y "Compañero presidente" (éste es su última obra por el momento), sobre el gobierno de Allende y la dictadura. Pero, sin duda, el que me ha emocionado por la cercanía en su vida (fue el tema de su tesis doctoral, a cuya defensa en Barcelona pude asistir) es "Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario", sobre este hombre valenciano que se jugó parte de su carrera eclesiástica y, de hecho, se enfrentó con la alta jerarquía por defender los derechos de la gente desfavorecida. Claro, durante la dictadura fue 'desaparecido'.

¡Vaya rollo que acabo de soltarte! Me provocaste todo esto con tu texto, especialmente con eso que dices de "un acto de justicia, no un acto justiciero". Todavía hay gente que piensa que no hay que recordar la historia o, lo que es peor, que hay que ocultarla y no desenterrarla jamás...

Un beso muy grande en esta tarde festiva

amelie dijo...

P.D. Me gusta mucho este nuevo diseño del blog...

Ernesto Calabuig dijo...

Gracias, Amelie, por lo que me cuentas. Respecto a diseño, aún le falta rodaje para parecerse a tu "Mis pies sobre la ruta". Un abrazo.

amelie dijo...

Jajajaja, son varios blogs hechos para una amiga los que me hicieron aprender. Ahora ya me gusta jugar con él e incluirle cosas nuevas. Quizá debería dedicarme a escribir algo más... Un beso enorme

Tomás en Europa dijo...

Creo que hay que ser muy cautos con la idea de "la verdad". Mucho se ha discutido acerca de cuál verdad es la real y cual es la imaginaria. Todo dependerá del prisma con que se le mire.

Como chileno, debo decir que en el caso del Gobierno de Allende y el golpe militar, hay aún un velo muy tupido que oscurece los acontecimientos, existiendo versiones completamente opuestas dependiendo de la fuente.

Ejemplo de esto, es que el famoso informe Rettig que se hizo en Chile para oficializar la lista de detenidos desaparecidos bajo el régimen de Pinochet, se ha puesto en duda estas últimas semanas con la "aparición" de cuatro personas que figuraban en el registro como muertas por la dictadura.

Aún así, creo que las palabras de la Presidenta Bachelet son muy acertadas: cuatro casos no echan por tierra un trabajo de investigación ni menos el llamado de justicia de muchas familias que aún esperan información sobre sus parientes.

Con todo lo anterior, no quiero decir que el señor Soto mienta, sino que probablemente su verdad sea distinta a la de muchos otros chilenos. Y con eso, creo que se debe ser más cuidadoso y menos tajante, que las verdades absolutas son las que han llevado al mundo a conflictos absurdos. Sino, sólo basta con abrir cualquier periódico cada día.

María dijo...

Sí, Tomás en Europa, Pinochet era un golpista y Allende un presidente elegido democráticamente, esa es la verdad. El Dr. Soto, un testigo que logró sobrevivir a pesar de que querían "matarlos como a ratas" (hay grabaciones de esa verdad histórica). Muchos de sus amigos acabaron desaparecidos, aunque estoy segura de que él hubiera dado lo que fuera porque no hubieran sido torturados, asesinados ni hechos desaparecer, sino que hubieran "aparecido", como esos cuatro, que poco restan a la espeluznante cifra global. Pero la verdad es así de dura.

Tomás en Europa dijo...

Sí María, Pinochet fue un golpista y Allende fue electo de forma democrática. Esos son hechos tangibles y conocidos.

Todo lo que pasó a partir de ahí, son interpretaciones de la verdad que difícilmente conoceremos.

No voy a polemizar sobre buenos y sobre malos -que eso no está en discusión ni en duda-, ni sobre quien actuó de una forma u otra -porque tampoco está en duda-, ni menos a justificar lo injustificable. Sólo quería decir que hay tantas verdades como seres humanos y dependerá de sus experiencias y de su realidad la que ellos esgriman como verdadera.

Simplemente manifiesto que así como el doctor Soto escribe su verdad, muchos otros han escrito la suya. Y te aseguro que para cada uno de ellos, es tan válida como para nosotros mismos -tu, yo, el autor de este blog y muchos otros- lo es la nuestra.

Es sólo que me cuesta aceptar las verdades únicas y unívocas. Prefiero escuchar todas las "verdades" y hacerme una idea general.

María dijo...

Tomás en Europa ¿has leído el libro?
Afortunadamente hay jueces y tribunales que se encargan de poner "ciertas verdades" a buen recaudo. También afortunadamente, los derechos humanos son una verdad única y universal, no todas las verdades valen lo mismo y no todos los valores son equivalentes. Personalmente, como mujer, me alegro de vivir en una parte del mundo en la que se ha avanzado notablemente en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y no en uno de esos países en los que la ablación del clítoris forma parte de la "verdad" de sus costumbres ( te aeguro que, ante eso, no me basta el hacerme con una "idea general"). Estoy convencida de que, cuando se jugó la vida en el palacio de la Moneda, el Dr.Soto tenía bien clara la diferencia entre "verdades reales e imaginarias". El relativismo cultural es una moda que hizo mucho daño.


Estoy de acuerdo con que cada periódico tiene su visión de las cosas, pero por eso tenemos claro que los periodistas no son historiadores.

Tomás en Europa dijo...

No María, no he leído el libro del doctor Soto, aunque justamente hoy me lo han recomendado. Pero sí he leído muchos otros documentos de la época durante mis estudios de Ciencia Política, así que cuando digo que las verdades son muchas, sé de lo que hablo.

Concuerdo plenamente en que los derechos humanos son verdades universales y, más que verdades, son un valor inherente a todos los hombres y mujeres. De la misma forma, también celebro el vivir en un lugar del mundo donde la igualdad es un presente y no una aspiración -aún cuando queda mucho camino por delante en muchas cosas, pero eso es tema de otro comentario, de otro blog, de otro momento-.

Más que moda, el relativismo me parece una postura útil, desde la cual estás abierto a cuestionar, conocer y aventurarte más que quedándote en la información unilateral. Prefiero tener ideas propias a heredar las que otros me han transmitido. El relativismo te abre mundos infinitos de posibilidades que, bien manejadas, te pueden acercar más a aquella visión global o idea general, no por eso más vacía o superficial. Las tonalidades de gris muchas veces son más sabias que el negro o el blanco.

Y en cuanto a la última frase, que me toca profundamente por mi carrera académica, debo decir que, de la misma forma en que los periodistas no somos historiadores, los historiadores, los abogados, los médicos, los psicólogos y los ingenieros no son periodistas, aunque muchos se lo tengan creído.

María dijo...

Los derechos humanos no son inherentes (como tú dices), sino adquiridos. Si fuesen inherentes, Allende estaría vivo ( y, como él, todos los que se han dejado la vida en la lucha por la conquista de nuestros derechos).Esa es precisamente la raíz del problema, y lo que da tanto valor a la hazaña de estos hombres y al testimonio del Dr.Soto.

Me parece bien que prefieras tener ideas propias a heredar las de otros, aunque he de reconocer que me da cierta lástima. Yo creo que la historia de la humanidad ha producido tantos grandes genios que me alegra poder heredar sus ideas (afortunadamente no eres médico. Si así fuera, tu decisión me inquietaría algo más).

Me alegro de que otras personas ( además de Ernesto en la entrada de este blog) te hayan recomendado el libro. Yo te animo de todo corazón a leerlo.

Tomás en Europa dijo...

Los derechos humanos, María, deben ser inherentes al individuo. Otra cosa es que la violación de los mismos lleve a que hoy no estén vivas muchas personas. Más que el señor Allende -sin menospreciar su figura, por supuesto- me preocupan los millones de africanos que han muerto producto del genocidio, los millones de judíos asesinados, y todo por la violación de sus derechos fundamentales que les son inherentes, pero que han sido traspasados por el odio, o el menoscabo de sus creencias o de su cultura.

En el caso que te preocupa, también podemos decir que fue una violación de los DD.HH. no sólo hacia Allende, sino de muchos que fueron perseguidos y/o asesinados por sus ideas políticas. Y nó solo en la fecha a que hace alusión el libro, sino a lo largo de muchos años, incluso desde antes del golpe militar.

Te aseguro, de todas formas, que cuando las cosas se miran sólo desde una perspectiva -y sobre todo desde una tan romántica- el matiz es muy diferente al que obtienes conociendo muchos otros puntos de vista. Y eso es una pena, hay todo un mundo de colores ahí fuera que se está desaprovechando.

Por cierto, la herencia de ideas de aquellos genios que mencionas, no me parece negativa. Lo triste, es repetirlas sin intentar ir más allá. Recuerda también que muchos que han sido considerados como genios, han visto caer sus argumentos porque no se interesaron en buscar más allá de su limitada verdad, acertada en un momento preciso, pero equivocada en un contexto más global.

También me alegro de no ser médico, creo que es algo en lo que no podría trabajar nunca. Así que no te inquietes, no es necesario.

María dijo...
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Tomás en Europa dijo...

Creo que ya ha sido suficiente como bien dices, en cuanto a declaración de principios y posturas.

La discusión de inherencia-adquisición daría para mucho análisis y teorización, pero la verdad es que ahora se me vienen encima muchas cosas como para dedicarle el tiempo adecuado -aunque debo reconocer que me encantaría poder hacerlo-.

Sólo quiero puntualizar que una cosa es que por convención se hayan reconocido y otra muy distinta que, por naturaleza, los individuos puedan tener derechos que les son inherentes. Con esto quiero dejar claro que aún cuando no existiese esa convención, el Hombre seguiría contando con esos derechos.

En cuanto a la visión romántica, me refería más a la visión de los hechos históricos que ocurren en la lejanía que jamás se compararán con los realistas de quienes han participado de ellos. Espero que tú, tal como dices, y todos tengamos la oportunidad de ser románticos en otros aspectos de la vida, pues de lo contrario no estaríamos completos.

Ha sido un placer "conocerte" a través de este medio. Saludos.

Andres.L.Loyola dijo...

María, con todo el poco respeto que se merece una publicación con 35 años de desfase, a no se cuantos miles de km y con el cuento parcial, debo decir que en mi vida leí una sartalada de pelotucedes más grande.

Tengo el orgullo y privilegio de haber nacido en Chile y haber vivido parte de esa historía. Iniciando el hecho que mi madre tenía que hacer 4 horas de cola para comprar menos de 1 kilo de pan embarazada de 6 meses, para luego darme a luz en el hospital de mi ciudad sin anestecia en una cama de 3ra por el deshabastecimiento que reinaba en la época.
La misma época que tenía una inflación del 1.000% y al país qeubrado, pues el gobierno del señor Allende había sacado todo el respaldo de la moneda y todo había perdido su valor.
Si bien Allende fue democráticamente elegido, el golpe de estado fue ampliamente apoyado.
Nadie puede estar de acuerdo que muera gente innecesariamente, es más ningún ser humano tiene el derecho de matar a otro, tampoco vulnerar sus derechos, eso es algo que los chilenos aprendimos durante esta época.
Pero no sé que habría sido peor, terminar en una guerra civil de años, seguir con Allende por los 3 años que le restaban, que Allende hubiese logrado instaurar el régimen comunista al igual que en Cuba o el golpe militar. Ninguna opción es razonablemente buena, sobretodo cuando desde inicios del año 1973 la inconstitucionalidad del gobierno, el poco respeto por las leyes y la constitución, comenzó a quebrar el país sin ninguna posibilidad de entendiemto.
Lo único que nos queda en Chile, es decir NUNCA MÁS, pero nunca más llegar a eso, para nunca más tener que optar por cual de estas macabras alternativas.

Te pido, a nombre de algunos chilenos, no creo que todos comunlgen con mis ideas, que cuando plantees quien es que, y que papel jugaron en nuestra historia reciente, te hagas de todas las versiones antes de opinar.

Se despide un "hijo de la dictadura" como nos soliamos autoreferir a comienzos de la vida política de mediados de los 80's cuando pudimos aprender que era y como se vivia la posibilidad de debatir nuestros puntos de vista abiertamente.

Ernesto Calabuig dijo...

Estimado Andrés L. Loyola. No quise intervenir en la polémica de días atrás con "Tomás en Europa", que creo es su hermano. No quise hacerlo, porque este es un blog literario en el que yo (con el artículo "Cuando la verdad reaparece") sólo quise expresar la admiración que me produjeron las intervenciones del Dr. Soto, Osvaldo Puccio o Ernesto Ekaizer (quien pasa por haber escrito el libro mejor documentado acerca de Pinochet). El argumento de que hace falta ser chileno para entender lo que allá ocurrió, es falso. La información y los hechos históricos reales están ahí, son del dominio público y universal. De la misma manera que los mejores libros que se han publicado sobre la Guerra Civil española los han escrito historiadores ingleses, y no sólo nos parece bien, sino que agradecemos que la verdad se esclarezca. El otro argumento que usted emplea, que la situación con Allende era caótica y convulsa, es el que siempre usan los dictadores para tomar el mando y pasar por encima de lo que haga falta. Es el mismo que utilizó aquí el general golpista Franco en 1936 para romper la legalidad democrática de la Segunda República. Como le digo, este es un blog literario y María y Tomás ya habían acordado poner punto final. No querría proseguir con esta polémica. Entre otras cosas, porque en este blog se parte de un respeto básico a la democracia y a los derechos humanos. Y, por supuesto, de la máxima repugnancia y rechazo ante la barbarie, que nunca se puede justificar.

Andres.L.Loyola dijo...

Ernesto, efectivamente Tomás es mi hermano, pero claramente eso es información complementaria y que no aporta más a la explicación de como llegué a este blog. Por lo que leí, efectivamente, María y Tomás habían finalizado su discusión, no pensé que eso finalizaba todas las dicusiones.

Desconozco la historía completa de la guerra civil española, pero lo que planteo es tener la historia completa y no una parte.
Como tu planteas uno de los mejores libros de historia chilena lo escribió un inglés, y la gracia de eso es que no tenía abanderamientos con ningún bando y solo se dedicó a escribir hechos.

Creo que no me entiendes, o me he expresado mal, soy un acerrimo defensor de la democracia, de los derechos humanos y, como tú, rechazo absolutamente el sólo hecho de pensar que para solucionar un problema es necesario pasar por encima del otro. Es por eso que intenté referirme, por lo visto no lo logré, al NUNCA MÁS, es una crítica a la incapacidad de conversar, a la intolerancia de todos los sectores que en Chile llevaron a las consecuencias que todos conocemos. Esa fue la gran lección, no otra.
La convulsión, el desorden, la inflación y todo lo que comenté acá, fue para dar una referencia. Lamentablemente, los hechos siempre se ven desde el prisma del resultado que quieres obtener.

Claramente, eso no cambia en absoluto el giro del blog, y menos, la visión de cada uno de los lectores, eso viene de la cultura de cada uno y la capacidad de tolerar.

Les dejo un saludo.

Ernesto Calabuig dijo...

Muchas gracias, Andrés, por esta explicación y por tu comentario. Un saludo.

Autores de los que me ocupé en la Revista "Quimera" entre 2001 y 2006

  • Álvaro Pombo, W. G. Sebald, Günter Grass, Paul Theroux, A.S. Byatt, David Leavitt, Marcos Giralt, Martin Amis, Ian McEwan

Colaboraciones con "Nueva Revista" 2001-2002

  • Traducción del alemán del artículo de Richard Herzinger El consumo como meta (Endziel Konsum, Die Zeit, 2-11-00) que en Nueva Revista aparece como La americanización del globo, pp. 47-55 (mayo-junio 2001)
  • Traducción del alemán del discurso anual berlinés (Berliner Rede) del presidente alemán Johannes Rau, dedicado a los límites de la biopolítica, que tiene por título ¿Irá todo bien? Por un progreso a escala humana. (Wird alles gut? Für einen Fortschrift nach menschlichem Mass). Nueva Revista, pp. 46-64 (julio-agosto 2001)
  • Artículo publicado en la sección Literatura, titulado: Álvaro Pombo: la exaltación y el Reino. pp. 131-137 (Sep-Oct. 2001)
  • Traducción del alemán del relato de E.T.A Hoffmann titulado Haimatochare. Nueva Revista, pp. 158-171 (julio-agosto 2002)

Colaboración en Revista de Occidente (Oct. 2007)

  • Artículo titulado "Lo que el corazón lleva", acerca de la novela de Luis Mateo Díez "La piedra en el corazón"(Galaxia Gutemberg, Círculo de lectores. Barcelona, 2006)