miércoles, 11 de noviembre de 2009

Buscando a Heinrich Mann


Estos días atrás había empezado a leer un grueso libro de Heinrich Mann que encontramos a muy buen precio en nuestro veraneo en Berlín: "Zur Zeit von Winston Churchill" (En la época de Winston Churchill). Estaba enterándome, por ejemplo, de cómo el escritor alemán supo cuál era el momento oportuno para abandonar Berlín antes de que los nazis se le echaran encima (el embajador francés le indicó con sutileza que las puertas de su casa en la Pariser Platz estaban abiertas para cuando lo necesitara, etc. Esa misma Pariser Platz que ahora afortunadamente es centro de alegría, acogida y celebraciones). El caso es que la lectura de la exigente prosa alemana de Heinrich Mann me hizo recordar su célebre libro "El súbdito" -que leí en castellano en los tiempos de universidad en una edición de Bruguera que tenía mi hermano y entonces me impresionó mucho-. Así que decidí comprar un ejemplar (no puede uno seguir molestando a los hermanos pasados los cuarenta). Pensé que sería fácil encontrarlo, pues yo lo consideraba uno de esos clásicos que forzosamente se siguen reeditando. Después de mirar y remirar por los imposibles estantes de la Casa del Libro de Gran Vía, tiene lugar este inquietante diálogo con una dependienta de veintitantos (no puedo llamarla "librera" por lo que se verá):
--¿Por favor, tendría "El súbdito", de Heinrich Mann?
--¿Cómo es el nombre?
--Heinrich
--¿Henry?
--No. Heinrich, es alemán. Ya sabe, el hermano de Thomas Mann...
(Esta información no parece decirle gran cosa, me mira con cara de quién será ese tal Thomas). Después de asegurarle que Heinrich Mann es el autor de Profesor Unrat (El ángel azul) y de mencionarle incluso a Marlene Dietrich, le deletreo "H-e-i-n-r-i-c-h" y le indico que Mann "es con dos enes", ella corrige malhumorada sobre la marcha en la pantalla del ordenador y sentencia: "No. No existe. Descatalogado".
Hablo aliviado con libreros de verdad en la librería Alberti de Argüelles (Santi, Miguel y Lola). Santi trata de dar con una reedición en Edaf pero al cabo de unos días me confirma que "El súbdito" se ha vuelto inencontrable. A él también le sorprende que sea así. Tendré que leerlo en alemán, o molestar a mi hermano. En Alemania hasta han rodado una impresionante serie televisiva acerca de esta familia de escritores y artistas. ¿Es posible que los Mann se estén diluyendo?, ¿que estén pasando a peor vida? Camino por la calle Princesa hacia el intercambiador de la Moncloa, nueve de la noche, aire frío, pienso en las pocas librerías de verdad que van quedando en Madrid, pienso también en la dificultad de encontrar buenos CDs de música clásica, hace unos pocos años aún no era así. Pienso en las toneladas de basura televisiva que la gente traga con tanto gusto acerca de las miserias de los famosos: el clan de los no se qué, la herencia de los nosecuantos, el hijo secreto de... Me viene a la cabeza una sola palabra: empobrecimiento.

7 comentarios:

María dijo...

Mucha culpa de todo esto la tiene esa idea de que "cultura" es todo y de que todo tiene que respetarse. Durante años nos han vendido ese mensaje como el más democrático, frente a la intolerancia de los que dicen "no, por ahí no paso", y ahora cosechamos. Finkielkraut lo analizaba muy bien ya cuando decía aquello de "un par de botas equivalen a Shakespeare siempre que sean de marca".

Donde estén un buen librero y una buena librería...

Ana dijo...

Lucho a diario para que Beethoven no sea conocido exclusivamente como el protagonista canino de una película de Hollywood...cómo te comprendo. En fin, puedo presumir de que cerca de mi barrio aún queda una librería maravillosa "Polifemo", donde el otro día encontré "Las sociedades cortesanas" de Elias con el precio en pesetas.Es decir, aun dejan hueco para clásicos y no se arredran ante las arrolladoras novedades editorales.Aunque espero que le dejen un buen sitio a tu traducción de Meyer en cuanto salga.. un beso
Ana

Ernesto Calabuig dijo...

Gracias Ana y María. Supongo que nuestras escapadas al ciclo de Lied, aparte de un disfrute, son también un granito de arena de nuestra resistencia silenciosa. Un gran abrazo.

María dijo...

Muy guapo en la foto de los 43, ¿no hay photoshop?
por cierto, qué buena la foto!

Ernesto Calabuig dijo...

¿Quién la habrá hecho? No hay photoshop, pero ayuda que se me vea de tan lejos. Un beso.

Orlando Romano dijo...

Heinrich Mann tiene textos que realmente me han conmovido, y lo seguirán haciendo. Excelente blog, amigo mío. Saludos desde Argentina.

Ernesto Calabuig dijo...

Muchos saludos también para ti, Orlando. Gracias por tu amabilidad y por interesarte y valorar este proyecto. Un abrazo.

Autores de los que me ocupé en la Revista "Quimera" entre 2001 y 2006

  • Álvaro Pombo, W. G. Sebald, Günter Grass, Paul Theroux, A.S. Byatt, David Leavitt, Marcos Giralt, Martin Amis, Ian McEwan

Colaboraciones con "Nueva Revista" 2001-2002

  • Traducción del alemán del artículo de Richard Herzinger El consumo como meta (Endziel Konsum, Die Zeit, 2-11-00) que en Nueva Revista aparece como La americanización del globo, pp. 47-55 (mayo-junio 2001)
  • Traducción del alemán del discurso anual berlinés (Berliner Rede) del presidente alemán Johannes Rau, dedicado a los límites de la biopolítica, que tiene por título ¿Irá todo bien? Por un progreso a escala humana. (Wird alles gut? Für einen Fortschrift nach menschlichem Mass). Nueva Revista, pp. 46-64 (julio-agosto 2001)
  • Artículo publicado en la sección Literatura, titulado: Álvaro Pombo: la exaltación y el Reino. pp. 131-137 (Sep-Oct. 2001)
  • Traducción del alemán del relato de E.T.A Hoffmann titulado Haimatochare. Nueva Revista, pp. 158-171 (julio-agosto 2002)

Colaboración en Revista de Occidente (Oct. 2007)

  • Artículo titulado "Lo que el corazón lleva", acerca de la novela de Luis Mateo Díez "La piedra en el corazón"(Galaxia Gutemberg, Círculo de lectores. Barcelona, 2006)