Sospecho, o quiero sospechar que hay algo literario en volver a correr 1000 metros en pista "a toda caña" tantos años después (a los 49). Fue ayer, en Moratalaz, en el primer Mitin nacional de atletismo popular. Si además, vuelves a correr con tu hermano Alex y pasas la tarde con grandes del atletismo como Martín Fiz, Luis Javier González, Reyes Estevez...
domingo, 31 de mayo de 2015
viernes, 15 de mayo de 2015
El "Verde oscuro" de ALICIA PLANTE
Hoy, en El Cultural de El Mundo, junto a otras muchas excelentes cosas, mi reseña de "Verde oscuro", de la bonaerense ALICIA PLANTE. Un libro deslumbrante, como los dos de esta autora que lo precedieron ("Una mancha más" y "Fuera de temporada"). Me niego a la reducción de colocar la práctica etiqueta "género negro" cuando se trata, simplemente, de gran literatura acerca de asuntos oscuros y turbios de nuestro tiempo.
Capitán de una nave
Entre la idea persistente (de meses y meses) de que no tiene uno nada importante o nuevo que contar, y la idea de que incluso le sobran y desbordan y apabullan las ocurrencias, sólo media un misterioso e inexplicable estado de ánimo. Algo que depende, tal vez, del impulso o giro de una situación, del brillo o el calor de una persona. Casi una casualidad inmerecida, pero largamente esperada. Entonces es como si todo se recolocara, o mejor, como si nada se recolocase y todo estuviese ahí, para uno, a disposición de uno. Y ese uno vuelve a reconocer su don, el que parecía haberle abandonado. Como volver a la pista siendo veterano y sorprenderte de tus tiempos de paso, no tan malos ni lejanos como habías creído y de pronto prometedores. Como la promesa por desplegar de personajes y de historias y de un yo que se pondrá a los mandos porque ya lo hizo antes, y fue capitán de una nave, y supo CONTAR.
jueves, 14 de mayo de 2015
Joan Margarit. "Amar es dónde"
Haber regresado de la presentación de JOAN MARGARIT en la Librería Rafael Alberti, haber escuchado de su propia voz sus hondos poemas, haber podido conversar con él un ratito de manera tan sencilla como emocionada. Y todo, en un día de reencuentros que para mí ya estaba siendo muy especial.
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lunes, 11 de mayo de 2015
Ponerlo todo en el empeño
"Cuando se hace algo con toda el ALMA, es el CUERPO el que queda exhausto" (Ángel Gabilondo, "Por si acaso", Espasa)
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sábado, 9 de mayo de 2015
Propósito y utopía de cumpleaños
Por hablar sólo de Argentina: escribir un relato explosivo, con el filo de WALSH, la hondura, poesía y terribilidad de CONTI, y el delirio incontrolable y sobrehumano de FOGWILL, Eso SÍ sería hacer literatura. Mientras tanto, Calabuig, a aprender, si es que sabes o puedes.
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"LOS SEMPITERNOS", de Ginés Cutillas
Ayer, Javier Morales y yo presentamos en la FNAC de Castellana "Los sempiternos", de GINÉS CUTILLAS. Un diálogo largo en el hicimos un recorrido intensivo y relajado por los rincones y secretos de estos relatos. Como suele decirse, "dio mucho juego". Fue un placer.
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| De izquierda a derecha, J. Morales, G. Cutillas y E. Calabuig |
sábado, 2 de mayo de 2015
Vargas Llosa en un cine
Al salir del cine (Plaza de los Cubos, aquí en Madrid), ayer por la tarde, caminaba delante de mí Mario Vargas Llosa en el vestíbulo acristalado. Él había visto otra película. Iba acompañado, llevaba un elegante traje azul marino que nadie sabría lucir como él, de la misma forma que nadie es tan pulcro ni sonríe como él hace, ni luce un pelo blanco como el suyo. Si no me equivoco, pronto cumplirá 80 años. Sujetó la puerta a un par de personas antes de permitirse salir. Yo iba apenas a un paso, con mi mujer y mi hija, y percibí su aura, su gran aura, y tuve al mismo tiempo una especie de revelación que sentiría ganas de escribir con mayúscula: que (más allá del gusto literario o la consideración en que uno tenga a este maestro) nunca yo tendría una milésima de su fama ni sería capaz de escribir del modo constante y torrencial que él ha demostrado, ni aunque cambiara mi forma de vida y el escribir se convirtiese en una parte fundamental y casi agónica. Mi hija quería tomar un "frapuccino" porque sus amigas suelen tomarlo y ella aún no lo había probado y era cuestión además de selfie por compartir en sus redes. Yo no sabía lo que era esa bebida, ni dónde ir, y ella me dijo ¡papá, es aquí mismo, en la plaza, en el Starbucks! ¿Es el escritor más conocido de todo el planeta? -me preguntó mientras le iban preparando en el vaso, con su nombre, Candela, el combinado cremoso de chocolate y xxxxxxx y helado italiano-. La revelación se me hacía, entretanto, presente, se completaba en la cafetería mientras observaba al camarero esmerarse. Incluía la idea de que Ernesto Calabuig sería para siempre un escritor de relato más o menos breve, capaz de emocionar y profundizar y ser preciso con las palabras y los sentimientos. Y hasta ahí. Y uno debería estar contento de llegar a esa media distancia y perfeccionarse y sacar de sí las historias que giran en su cabeza y le son propias. Los alemanes no tienen problema en mostrar respeto a los grandes con un simple pero sincero "Respekt!". Pues eso, respeto.
domingo, 26 de abril de 2015
Hamlet en Madrid
Acudir, como hice yo el pasado viernes por la noche a una representación de "Hamlet" (nada menos que por el Globe, aquí, de visita en Madrid, Teatros del Canal) y constatar de nuevo que en Shakespeare estaba todo, no sólo el retrato de las ambiciones, el desgarro del amor, la crueldad y la compasión, la locura, el tormento y cobardías de la conciencia, la fugacidad de la vida (da tiempo a contar hasta uno), la solemnidad y el humor juntos y descalzos como Ofelia en un baile, ... el teatro y el metateatro, o la gran palabra poética, la que designa, expande y conmueve..., sino hasta el pacifismo y la invasión futura de Polonia por un gran ejército. Lo sabían Rilke, Kafka o Cartarescu, lo sabía Platón, que el auténtico poeta de verdad vive entre dos mundos, en lo alto del edificio o de un cosmos, percibiendo y anticipando como un médium, un perro o un niño, al límite de sus fuerzas, mirando con grandes ojos, mientras los demás duermen, o dormimos.
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sábado, 25 de abril de 2015
La expresividad poética de Siegfried Lenz
A veces SIEGFRIED LENZ (1926-2014) puede resultar incluso shakespeareano:
“Julius Korbjuhn konnte sich einfach nicht vorstellen, dass der Anker der Erinnerung nirgendwo fasste, die Kette straffte (…) so dass keine Ruhe eintrat, kein Stillstand, der nötig ist, um ein Netz über Vergangenes zu werfen”.
(Julius Korbjuhn, sencillamente, no podía imaginar que el ancla de mis recuerdos no encontrara amarre en ningún lado, tensando la cadena (…) que no tuviese el reposo y la calma, tan necesaria para arrojar una red sobre el pasado.)
“Julius Korbjuhn konnte sich einfach nicht vorstellen, dass der Anker der Erinnerung nirgendwo fasste, die Kette straffte (…) so dass keine Ruhe eintrat, kein Stillstand, der nötig ist, um ein Netz über Vergangenes zu werfen”.
(Julius Korbjuhn, sencillamente, no podía imaginar que el ancla de mis recuerdos no encontrara amarre en ningún lado, tensando la cadena (…) que no tuviese el reposo y la calma, tan necesaria para arrojar una red sobre el pasado.)
miércoles, 22 de abril de 2015
Escritura y deporte
Hoy, a primera hora, las zapatillas de E.C pisaban, tras muchos años, una pista de atletismo. La de Pozuelo de Alarcón. Incluso el propio E. C se ha dejado ver, calentando en la hierba y haciendo en el tartán series de 400 metros para ponerse un poquito rápido. Lo menciono aquí porque, pareciendo un acto deportivo, se trata de un asunto estrictamente literario y sobre esta superficie rosada también se escribe, se lucha contra el tiempo y se hace épica.
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martes, 21 de abril de 2015
Los 40 años de la Librería Alberti
El pasado viernes, en la tarde/noche, estuve en la Librería Rafael Alberti celebrando su 40º cumpleaños. Veía el gran local repleto de gente, de tantos buenos amigos y conocidos (“buenas almas” –dijo el editor Manuel Borrás-), escuchaba los breves y hermosos discursos que se pronunciaron, y pensaba cuánto me alegra ser también una pequeña parte de esa gran comunidad que se ha ido formando en torno a Lola Larumbe Doral, Santi, Miguel, Iñaki, Laura… En esto años yo he sido afortunado de visitar la librería desde diferentes ángulos: como escritor que presenta sus libros o los de otros colegas literarios, como público que asiste al calendario de actos, o como simple lector-comprador de libros. Hablaría de “casa” y “calidez”, pero sería casi redundante. Pienso que, del mismo modo que los niños urbanos de hoy en día son afortunados si aún “tienen pueblo” al que acudir en vacaciones, los lectores y escritores lo somos por disponer, en estos tiempos oscuros de medidas anticulturales, de un lugar y una raíz firme como esta librería, que, lejos de detenerse, resiste y crece.
jueves, 16 de abril de 2015
EN LA MUERTE DE GÜNTER GRASS
"Lange gilt der Autor in Deutschland als moralische Instanz" (Mucho tiempo se consideró al autor en Alemania una autoridad/instancia moral). Se repite esta idea, de un modo u otro, en la prensa alemana al recordar a Günter Grass. No creo que él se considerara una instancia moral ni quisiese serlo (una referencia, ejemplo, espejo para su sociedad, lo que los alemanes llaman un "Vorbild"). La sociedad, más tarde, tiene fácil y encuentra gusto en romper los espejos y los modelos, si, al pelar la cebolla, cuentas que te alistaste con 17 años, como Ratzinger, como el padre de una buena amiga mía que aún vive (también adolescente entonces) y que vio, como se dice "en persona", caer todo ese fuego del cielo sobre el Ruhr y no comprendía esos bombardeos incendiarios "en alfombra", indiscriminados, que no pretendían sólo ganar la guerra, sino borrar del mapa también a las mujeres y a los niños y hasta los sapos y ranas que habitaban el bosque y el barro anfibio por si acaso un alemán pretendía volver a ser, o levantarse, o formar una primera frase o rellenar un biberón de leche. Ni siquiera creo que Grass pensara -como no lo pienso yo- que "El tambor de hojalata" fuese su mejor libro. Pero es un martilleo y un repiqueteo y un tamborileo fácil de producir y de etiquetar. Mucho más impensable resulta que la mayoría de los periodistas, y opinantes de la noche a la mañana, lean sus muchas novelas o se tomen la molestia de recorrer cada una de las páginas de sus memorias. Creo que odio la idea de veredicto porque ya sólo hay prisa.
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sábado, 11 de abril de 2015
CARTARESCU
El pasado jueves por la tarde estuve en la Librería Rafael Alberti y pude disfrutar de las palabras de Mircea Cartarescu, traducidas veloz y certeramente por su traductora e intérprete hispano-rumana (Marian Ochoa). Impresiona su austeridad, su visión del proceso de escritura casi como una tarea misional, la de ese "centinela" kafkiano-rilkeano-dostoievskiano que desde lo alto del edificio, dentro y fuera de sí, percibe señales y vigila mientras la mayoría de la Humanidad duerme. La obra de Cartarescu es honda y desbordante de fuerza expresiva. Solemne, visionario, oscuro, y a la vez brillante y con un sentido del humor que dirige también hacia sí mismo: hacia el que fue en los orígenes (de humilde poeta en tiempos de dictadura) y hacia quien es hoy en día. El libro que se presentaba es la novela "El Levante" (Impedimenta).
(Fotografías: Archivo Librería R. Alberti)
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| De izquierda a derecha: Enrique Redel, Marian Ochoa, Cartarescu y Jordi Doce |
lunes, 6 de abril de 2015
martes, 31 de marzo de 2015
miércoles, 14 de enero de 2015
POR SI ACASO
No sé si el nuestro es un país extremista, pero sí extremo. No sólo por exagerado o pasional, sino también por las filias y fobias que despierta un personaje cuando pasa a ser demasiado público. El caso es que allá por los noventa, mi profesor de Metafísica en la Autónoma de Madrid, Filosofía, era Ángel Gabilondo. Recuerdo de él grandes clases, civilizadas, compartidas, estimulantes, sugerentes. Recuerdo también su extrema corrección con todos nosotros, su saber escuchar(nos) alejado del simple impartir un guión fijo. Más tarde, como español exagerado, le "perdí la devoción" durante su etapa de Ministro de Educación: de pronto era un político, y quizá su inclinación a entenderlo todo y contentar a todos anulaba en ese ámbito su capacidad ejecutiva, su acción real, su toma de decisiones. Puede ser, o puede ser que yo no entendiese nada. El caso es que anoche me encontraba leyendo su último libro, "Por si acaso" (Espasa), y de repente me sentí de nuevo reconfortado por él, por su agudeza, por su manera afinada de sentir y de pensar. No acierta por igual en todos los "aforismos", pero, cuando lo hace (y lo hace a menudo), te habla precisamente a ti. Y como él dice, en p. 114: "Si alguien ME habla, no simplemente habla" Tengo la filosofía bastante abandonada, pero ella parece que, a la mínima, vuelve a acogerme y no me lo tiene en cuenta.
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miércoles, 7 de enero de 2015
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Lenz
Leyendo a un clásico de la literatura alemana que, por desgracia, falleció hace unos meses, Siegfried Lenz, encuentro una breve frase que resume a la perfección lo mejor y lo peor (la grandeza y la desgracia históricas) del pueblo alemán y de la manera de ser alemana: hablando del padre del protagonista, un hombre que repetía cada día a la perfección, y sin excepciones, sus rutinas, escribe: "Nie vergass er seinen Auftrag" (Nunca olvidaba su misión). Así de grandes son los grandes escritores: cinco palabras y toda una nación.
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domingo, 30 de noviembre de 2014
Teatro. "Periodo de reflexión"
El jueves pasado me acerqué a la calle de la Palma, aquí en Madrid, a una pequeña sala, el "espacio Labruc", para ver una obra en la que actuaba una de las mejores actrices jóvenes del momento, mi sobrina, FABIA CASTRO, habitual ya del teatro, cortometrajes y anuncios televisivos. Era una obra con fondo duro, en torno al círculo sin salida en el que están atrapadas tres prostitutas jóvenes (una española, una mexicana y una congoleña). Los otros dos personajes son la rumana qu...e regenta el club y una agente joven de la Policía Nacional. La obra se llama "PERIODO DE REFLEXIÓN", aludiendo con este título al estado al que pasan las prostitutas detenidas por la policía una vez que se ingresan en un centro de "restablecimiento". Pero reflexión es también la del propio espectador, conmovido por el desolador micromundo que se esconde siempre tras las coloridas luces de neón de un club de carretera. Todas las actrices brillan a gran altura. Sus nombres: Fabia Castro, Carolina Clemente, Marta Malone, Viridiana Moreno, Mikeka N'Shimbi. Idea y dirección Camilo Vásquez. Autor: Sergio Martínez Vila). El éxito de esta representación ha hecho que se prorrogue respecto a las fechas que aparecen en el cartel original. Sin grandes promociones ni mucho presupuesto, esta obra es un ejemplo de cómo pueden ponerse en pie proyectos cuando un grupo cuenta con verdadero talento.
http://www.somosmalasana.com/teatro-periodo-de-reflexion-en-espacio-labruc/
http://www.analopezactores.com/#!fabiacastro/c111e
http://www.somosmalasana.com/teatro-periodo-de-reflexion-en-espacio-labruc/
http://www.analopezactores.com/#!fabiacastro/c111e
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miércoles, 26 de noviembre de 2014
Mis Caminos anfibios en LA TORMENTA EN UN VASO
Hoy, Miguel Sanfeliú, publica en LA TORMENTA EN UN VASO esta reseña de mis últimos relatos:
http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2014/11/caminos-anfibios-ernesto-calabuig.HTML
http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2014/11/caminos-anfibios-ernesto-calabuig.HTML
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domingo, 23 de noviembre de 2014
"CAMINOS ANFIBIOS" reseñado en Diario Córdoba
Ayer me animó la tarde esta reseña en Diario Córdoba escrita por Pedro Martínez Domene, a quien vuelvo a agradecer desde aquí su análisis de mis relatos y de mi manera de escribir
http://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/todo-tiempo-pasado_922092.HTML
http://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/todo-tiempo-pasado_922092.HTML
jueves, 13 de noviembre de 2014
lunes, 10 de noviembre de 2014
Conversando sobre "Caminos anfibios"
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| Fotografía: archivo de la librería R. Alberti |
Fue un placer charlar sobre mis relatos de "Caminos anfibios" el pasado viernes, 7 de noviembre, en el taller del escritor Javier Morales de la librería Rafael Alberti. Que lean tus cosas y las comenten con tanto entusiasmo, detalle y profundidad, es un gran regalo. Tal vez en esto consista la verdadera vida literaria. Gracias.
viernes, 31 de octubre de 2014
jueves, 30 de octubre de 2014
domingo, 19 de octubre de 2014
domingo, 5 de octubre de 2014
"Caminos anfibios" en Revista Mercurio
Alejandro Luque escribe esta breve pero hermosa pincelada sobre mis "Caminos anfibios" en el número de octubre de Mercurio:
http://revistamercurio.es/lecturas/narrativa/fotografias-movidas/
http://revistamercurio.es/lecturas/narrativa/fotografias-movidas/
martes, 30 de septiembre de 2014
Una buena presentación
Creo que el diálogo con Javier Morales el jueves pasado en la librería Rafael Alberti, en la presentación de sus "Ocho cuentos y medio", mereció de verdad la pena. No siempre las presentaciones salen como uno quiere, pero en ésta hubo un ambiente cálido, natural, y una conversación que -pienso- dio bastante juego. Cuelgo aquí unas pocas fotos:


martes, 16 de septiembre de 2014
Mis "Caminos anfibios" recorridos por Miguel Ángel Muñoz
Esta es la profunda y fina reflexión de Miguel Ángel Muñoz en El Síndrome Chejov acerca de mis relatos de "Caminos anfibios":
http://elsindromechejov.blogspot.com.es/2014/09/caminos-anfibios-ernesto-calabuig.html
http://elsindromechejov.blogspot.com.es/2014/09/caminos-anfibios-ernesto-calabuig.html
lunes, 15 de septiembre de 2014
viernes, 15 de agosto de 2014
BOLAÑO y su "Estrella distante"
Me gustaría decir que “releo” la Estrella distante de Bolaño, pero en realidad esta es mi primera -y
muy tardía- lectura. Por mucho que uno lea, siempre llega tarde a la cita con
libros importantes. La suerte es que este tipo de obras saben esperarnos y no
nos reprochan la demora, siguen intactas, disponibles, dispuestas para
recibirnos. En el caso de Estrella distante, queriendo brillar para hacernos
partícipes, desde las primeras páginas, del emerger de la figura diabólica del
supuesto poeta autodidacta Ruiz-Tagle (Carlos Wieder) en tiempos de pre-golpe
chileno, de los destellos crecientes del monstruo, del torturador disfrazado en
aquel entonces aún de joven artista. No tarda en llegar la densidad narrativa
que siempre logra Bolaño (sí, sigue logrando, no cabe aquí el pretérito imperfecto),
su misterioso talento sobreabundante que desborda los límites de sus historias
como si le faltara espacio y, sobre todo, tiempo. Porque la de Bolaño –después
supimos- era una carrera veloz, agónica, para darlo todo, para expresar pronto,
como si lo volcara, lo mucho que tenía dentro. Pero estamos en medio de unos talleres de poesía. Es
1973. Y en medio del grupo –entre gente libre y llena de sueños, gente capaz de
amar- crece entre palabras la sombra del teniente-aviador Carlos Wieder, de la
Fuerza Aérea Chilena. El supuesto aviador-poeta. Pronto llegará el Golpe. Años
después, la búsqueda emprendida por el amigo Bibiano, su seguir las pistas de
Juan Stein y de Soto en el exilio (poetas profesores de aquellos talleres),
recuerda en la lejanía a otra desesperada búsqueda, la del
escurridizo/fantasmal Archimboldi en 2666.
Cómo explicar todo lo que Roberto Bolaño va abriendo frente a tus ojos, y en tu
mente, mientras lo lees, ese despliegue a la vez humano y sobrehumano, contingente
y necesario. A veces los monstruos son capaces de inquietar y superar a sus propios hermanos de armas y sangre. Así Wieder –tras la exhibición aérea por el cielo de
Santiago entre nubes de tormenta- con su macabra exposición fotográfica en una
pequeña sala donde se entra en fila de uno: el puro horror fotografiado, la
constancia seriada de lo inhumano. Y Bolaño encaminándonos hacia el giro final:
dar con el paradero del criminal Carlos Wieder una vez que aparece esa figura
necesaria, Romero, el sagaz ex policía en otro tiempo condecorado por Allende. Cuando
ya piensas que Bolaño se ha perdido por digresiones acerca del submundo del
cine porno y una profusa relación de revistas literarias de la extrema derecha…
de nuevo te ves en la persecución del macabro Wieder y ya nada va a distraerte.
Han pasado veinte años de la barbarie, pero los verdugos siguen teniendo sus
horas de tomar café por mucho que se encuentren bien lejos. Y todo tenía y
tiene, pues, sentido en la narración, y ya no parece haber una palabra de más ni de menos: nada
falta, nada sobra, porque ese tramo final es simplemente adecuado, justo,
perfecto.
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lunes, 4 de agosto de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
Teoría de la supercompensación
Cuando yo era un joven atleta, corredor de mediofondo, tuve un entrenador, Antonio Postigo, que estaba absolutamente obsesionado por la "teoría de la supercompensación". Básicamente significa no conformarse con entrenar suave, sino, al contrario, sobrecargar el cuerpo, exigirse. La teoría es: el que entrena lento se queda lento. El que entrena a ritmo duro recibe, en cambio, la recompensa de un cuerpo veloz, preparado para sorpresas de cambios de ritmo en la competición, etc. Con aquellos entrenamientos salvajes, progresábamos deprisa, pero también muchos se quedaban, o nos quedábamos, por el camino (o llegabas a fin de temporada roto). Me pregunto qué será en literatura algo parecido a la supercompensación. Es obvio que no se trata de escribir una novela o dos al año por una suerte de inercia de "escritor profesional" (eso ya lo hacen Pombo, Reverte, Luis Mateo Díez... y tantos otros grafómanos que cumplen su contrato editorial incluso sin tener mucho o nada nuevo por decir). Como dijo Eliot, One can write too much. Creo que la supercompensación literaria tiene más que ver con no soltar el hueso de la creación, con ser un instrumento abierto y afinado, y un lector voraz, casi enfermo, como lo era Bolaño.
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miércoles, 16 de julio de 2014
"Caminos anfibios" reseñado por Guillermo Busutil en la prensa de Málaga
Guillermo Busutil escribió el pasado sábado un poético artículo en La opinión de Málaga sobre mis "Caminos anfibios". Y si yo fuese un hombre tecnológico como Dios manda, sabría subir un PDF aquí para compartirlo en condiciones. Gracias de corazón, Guillermo.
(Este es el texto, publicado con el título Ángeles de Wenders):
"Muchos libros se abren con una cita. Una frase rotunda que viene a ser la atmósfera de lo que el lector va a encontrarse dentro. El espíritu de las historias que desarrollan esa cita. ¿Como se escoge una cita? ¿Es primero la poética o el escritor es el que determina la búsqueda de una frase? Hay veces que una cita es suficiente. En cambio, otras, se puede contraponer otra idea diferente, la opción de otra poética. Y también es razonable que sean varias citas las que se complementen, igual que si fuesen los versos de un poema. El listado de aquello que el autor no va a traicionar dentro. No le he preguntado a Ernesto Calabuig qué opina al respecto. Tampoco por qué no ha colocado citas en el porche de su tercer libro de relatos Caminos anfibios, finalista del Premio Ribera de Duero. Tal vez ha sido su habitual timidez la que le ha empujado a poetizar el alma de su libro en el tercer relato (igual que el corredor de medio fondo que suele esconderse las primeras vueltas) abierto por estas citas. “El pasado nunca deja de moverse aunque parezca inmóvil. Lo que sucedió es algo tan fantástico como lo que sucederá.” Rodrigo Fresán. “Porque lo que está nos habla y lo que no está nos interroga”. Claudia Piñerio. La poesía de sus espléndidas narraciones perfectamente descritas. Sus personajes latiendo como una sombra bajo el agua. La vida en unas líneas. Dos hermosas maneras de sintetizar el alma de las trece historias acerca del pasado, del recuerdo, de la literatura, protagonizadas por unas criaturas que son ángeles de Wenders que no saben del camino sobre el hielo. Los únicos capaces de hacerlo con éxito son Herzog y Kinski. Dos caras de la misma locura con la que un personaje de Calabuig no puede competir cuando una llamada de teléfono reactiva su pasado. Ángeles de Wenders que también observan lo que están a punto de perder, la identidad que se perturba o resbala en el aire. Y también el amor de cerca y a distancia, tentados o cayendo en su vértigo, sin saber si el amor es un secreto hasta que se descifra su publicidad engañosa, hasta que se reduce a una mínima pulsera azul de cuentas árabes o a un esquema pausado, amistoso y tranquilo hasta que irrumpe el deporte.
(Este es el texto, publicado con el título Ángeles de Wenders):
"Muchos libros se abren con una cita. Una frase rotunda que viene a ser la atmósfera de lo que el lector va a encontrarse dentro. El espíritu de las historias que desarrollan esa cita. ¿Como se escoge una cita? ¿Es primero la poética o el escritor es el que determina la búsqueda de una frase? Hay veces que una cita es suficiente. En cambio, otras, se puede contraponer otra idea diferente, la opción de otra poética. Y también es razonable que sean varias citas las que se complementen, igual que si fuesen los versos de un poema. El listado de aquello que el autor no va a traicionar dentro. No le he preguntado a Ernesto Calabuig qué opina al respecto. Tampoco por qué no ha colocado citas en el porche de su tercer libro de relatos Caminos anfibios, finalista del Premio Ribera de Duero. Tal vez ha sido su habitual timidez la que le ha empujado a poetizar el alma de su libro en el tercer relato (igual que el corredor de medio fondo que suele esconderse las primeras vueltas) abierto por estas citas. “El pasado nunca deja de moverse aunque parezca inmóvil. Lo que sucedió es algo tan fantástico como lo que sucederá.” Rodrigo Fresán. “Porque lo que está nos habla y lo que no está nos interroga”. Claudia Piñerio. La poesía de sus espléndidas narraciones perfectamente descritas. Sus personajes latiendo como una sombra bajo el agua. La vida en unas líneas. Dos hermosas maneras de sintetizar el alma de las trece historias acerca del pasado, del recuerdo, de la literatura, protagonizadas por unas criaturas que son ángeles de Wenders que no saben del camino sobre el hielo. Los únicos capaces de hacerlo con éxito son Herzog y Kinski. Dos caras de la misma locura con la que un personaje de Calabuig no puede competir cuando una llamada de teléfono reactiva su pasado. Ángeles de Wenders que también observan lo que están a punto de perder, la identidad que se perturba o resbala en el aire. Y también el amor de cerca y a distancia, tentados o cayendo en su vértigo, sin saber si el amor es un secreto hasta que se descifra su publicidad engañosa, hasta que se reduce a una mínima pulsera azul de cuentas árabes o a un esquema pausado, amistoso y tranquilo hasta que irrumpe el deporte.
EL CINE, LA TELEVISIÓN, los mundos postizos y los confortables, los que a pesar de su rutina un día inquietan -como aprendió de Handke- o se convierten en una canción de Hilario Camacho susurrando recuerdos en segundo plano a los que los personajes tienen que enfrentarse, son las atmósferas de estas piezas en las que cada protagonista y su envés abordan la angustia de enfrentarse a las rachas de viento del destino, al alarido Sternezeinchen de un mago iluminando zonas oscuras dentro de un sueño, dentro también de la vida que uno esconde, como si hubiese olvidado que somos responsables de nuestra identidad, de sus defectos y frustraciones, de la vida de la que una vez huimos. Lo aprendió Calabuig de Max Frisch. Lo mismo que sabe las razones que asolan actualmente al mundo de los escritores, de los editores, de los artistas incapaces de reinventarse, de hacer que vuelva a importar la calidad y el trabajo bien hecho. Que de vez en cuando hace falta que un tipo duro, consecuente y honesto, como Lou Grant o Ed Asner, atrone la voz e imponga un basta de lo mediático y lo comercial para regresar a lo educativo y cultural. No se esconde Calabuig en sus cuentos. Puede que alguno de sus personajes no sea consciente del todo de los efectos secundarios del coqueteo, que ignore que la memoria es una tienda de campaña a la que escaparse de vez en cuando a solas en medio de cualquier parte. Son gente austera, sienten la culpa, saben que a veces la imaginación es como una trinchera en medio de la guerra. Son humanos ángeles de Wenders. Por eso Calabuig los quiere y los salva, y cuando se sienten más perdidos, entre el barro de la orilla, la tormenta turbia del agua y el gris grueso del viento, la voz suave de la memoria les cosquillea al oído: regresa, aún te queda por hacer".
sábado, 28 de junio de 2014
"CAMINOS ANFIBIOS" visto por ÁNGEL ZAPATA
Que un escritor como ÁNGEL ZAPATA diga en facebook esto de mi último libro, significa MUCHO MUCHO para mí:
"Caminos anfibios, de Ernesto Calabuig García, comunica ese placer de la buena conversación que encontramos siempre en la literatura clásica, y es un libro reposado, maduro, bien construido, que ofrece a sus lector@s el trabajo de un autor seguro de sus recursos, y en posesión de una sensibilidad fina y matizada, que no evade, en cambio, las zonas crepusculares y los atolladeros que son propios de la subjetividad contemporánea. Sé que últimamente los elogios a un libro tienen que superar lo hiperbólico para que sean percibidos como tales. Pero no voy a caer en eso. Caminos anfibios es nada menos que un BUEN libro: el trabajo inspirado y riguroso de un escritor de verdad. Llevaba días con ganas de decirlo. Así que dicho queda."
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"Caminos anfibios" visto por ÁNGEL ZAPATA
viernes, 27 de junio de 2014
De Jorge Eduardo Benavides
"En mi cuarto, recostado en la cama y viendo tras la ventana mecerse los árboles de un parque cercano, elaboré la novela perfecta (...) intenté un inicio (aunque sería más justo decir que inicié un intento)".
Jorge Eduardo Benavides ," La paz de los vencidos"
Jorge Eduardo Benavides ," La paz de los vencidos"
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La paz de los vencidos
miércoles, 25 de junio de 2014
Idioteces ortográficas
Para los genios de la nueva ortografía que le quitaron la tilde al sólo cuando equivale a solamente: que alguien me explique cómo saber si
"Firmaba solo mi último libro" significa que lo firmaba en soledad, o más bien que, de toda una obra, firmaba en exclusiva la última creación (y no las anteriores). Qué triste me suena este nuevo "comía solo unas patatas", qué aislado me imagino al tipo, o qué ascético en sus costumbres, ve a saber. Gracias RAE (limpia-fija-y-da esplendor) por simplificar y abaratar nuestro lenguaje.
"Firmaba solo mi último libro" significa que lo firmaba en soledad, o más bien que, de toda una obra, firmaba en exclusiva la última creación (y no las anteriores). Qué triste me suena este nuevo "comía solo unas patatas", qué aislado me imagino al tipo, o qué ascético en sus costumbres, ve a saber. Gracias RAE (limpia-fija-y-da esplendor) por simplificar y abaratar nuestro lenguaje.
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