martes, 16 de octubre de 2012

Verosimilitud e inverosimilitud

A menudo se le pide a los escritores un esfuerzo de verosimilitud en sus narraciones, e incluso se les critica por "inverosímiles". El escultor que se ocupó en su día de representar a cuatro glorias de la literatura y el pensamiento alemanes (Schiller, Goethe, Herder y Wieland) en el Palacio de Belvedere (a las afueras de Weimar), debió sentirse liberado de este afán de recrear al menos parecidos entre lo vivo y "lo pintado". Iba, como solemos decir, "por libre", o, transfigurado por esta vegetación, se sintió por un momento César Aira y... se dejó llevar. Yo no pude evitar, este agosto pasado, hacer un poco el idiota junto a los cuatro bustos y, de paso, imitar, como quería Rilke "la calma de la piedra". Busqué mi propio parecido. 
 
Con Schiller

Con Goethe

Con Herder

Con Wieland
 (Las 4 fotografías las tomó Antonio Calabuig Castro)
 

martes, 9 de octubre de 2012

Bernard Malamud y la dignidad del escritor

"Lesser, cuando escribía, era a veces como una ruidosa locomotora, con todos los vagones enganchados, a excepción del furgón del maquinista, que chirriaba a lo largo de las vías retintinantes hacia una región cuya topografía sospechaba pero no conocía hasta llegar a ella".
Leo estas palabras acerca de cómo el autor va descubriendo sobre la marcha -como un explorador- la obra que escribe, en las primeras páginas de LOS INQUILINOS de BERNARD MALAMUD (El Aleph Editores, 2012), una novela de 1971 a la que yo llego ahora, con tanto retraso. Tengo la sensación de estar llegando con retraso a demasiados autores (Malamud es uno de ellos) y de que no todo depende de que haya "demasiados" autores y nuestras fuerzas y tiempo sean limitados. Una persona muy cercana, que conoce bien la obra de Malamud, me había hablado de él y de su "superioridad" respecto a su discípulo Philip Roth. Me había recomendado obras como "El dependiente" o "El reparador". Leo "Los inquilinos" y me va pareciendo prodigioso, inteligente, lúcido, serio y divertido a un tiempo. Asisto al esfuerzo del protagonista, el escritor Lesser, último inquilino de un inmueble neoyorquino amenazado, un resistente que tiene entre manos una tercera novela, que aspira a que sea la mejor de las suyas, y que en la dureza de sus condiciones de vida muestra toda su dignidad: "Las cosas podían ir peor y de hecho habían ido peor, pero Lesser seguía siendo un escritor que escribía... Quiero que los demás opinen que soy alguien consciente y no un frívolo que ha disparado todos sus cartuchos... Tengo que justificarme ante mí mismo con una obra de primera clase".

lunes, 1 de octubre de 2012

Verano en Weimar


Nuestra casa  de Weimar en la Paul Schneider Strasse
Si es que eso puede llegar a ocurrir, este pasado verano, en Weimar, me sucedieron demasiadas cosas. Conforme tomaba notas al hilo de los días (unas 50 páginas de cuaderno) y hacíamos fotografías con la cámara y con mi Blackberry, pensaba en una posible y extensa entrada para este blog. Puede que el exceso de materiales funcione ahora en mi contra, como cuando uno acumula demasiadas páginas y anotaciones para el proyecto de un nuevo libro. A veces es mejor contar sólo con unos pocos, pero seguros hilos de los que ir tirando. Me siento ahora incapaz de relatar o resumir una experiencia como la del pasado agosto, en la que hubo mucho ocio (mucho pedalear y caminar descubriendo personas y lugares nuevos), pero también un gran aconteciento (al menos para mí): terminé por fin mi nuevo libro de relatos y estoy bastante satisfecho con los mundos y las atmósferas que he querído retratar. No cuento más. Sólo cuelgo aquí, casi al azar, algunas fotos de mi última estancia en Alemania, que no resumen nada pero muestran algo.
Algunas de las muchas cervezas que bebí


La bici alquilada con la que hice muchos kilómetros



La universidad Schiller en Jena

Mis carteles favoritos. En ruta con la bici
Lugares agradables donde comer, como El oso negro


Algunos de los libros que compré en Weimar
Algunos días o ratos de lluvia mientras en España no caía una gota
Las "Heidelbeere" (arándanos) de cada día





La habitación en la que escribía cada tarde
Otros ángulo de la habitación...
 
Caminos de bosque. El cuarto era yo



...en la que terminé mis nuevos relatos

Mientras escribía, Goethe me miraba cada tarde desde la pared, pero parecía estar de mi parte
 

Casas en Jena junto al río



Buenos tiempos de agosto. Junto al palacio de Kromsdorf



Un antiguo piano en el palacio de Weimar
El paso a nivel junto a casa
Otra de mis señales favoritas. La prioridad queda clara

 

Viejos coches del Este que aún circulan. El famoso Trabi de la DDR
La célebre "Thüringer Bratwurst"

Apoldaer fue toda una estrella

 

Otro bonito Trabi de la antigua Alemania



Desde la ventana de casa sólo bosques




Pasando junto a la casa de jardín de Goethe

Camino ciclista del valle del Ilm

El supermercado también es importante

No es nuestro jamón, pero el jamón ahumado de la Selva negra...

Praderas sin fin

Entrada a la casa de Listz



Sin palabras

La Gartenhaus de Goethe junto al río Ilm

Rutas increíbles



La torre de la iglesia de St Michael en Jena


Paisajes

Si Schiller o Goethe supieran de sus grandes almacenes...

Faltaban 23 km de regreso en bici


Eh. Kommst du mit? ¿Vienes?

Sí. Existe también el Salami Goethe


Tras 23 km de bici desde Weimar, estamos en Erfurt

En Erfurt, una mañana de luz

El té negro a la menta para combatir el calor
Esta leyenda resume bastante bien a lo que me dediqué este verano

Parece un tractor, pero así son aquí los cortacésped
 


miércoles, 11 de julio de 2012

Edades

La sensación tantas veces comentada de que a partir de cierta edad el tiempo vuela y vas teniendo cuarenta y tantos y lo aceptas entre la irrealidad y la perplejidad. Ayer leía en alemán unos  relatos en Judith Hermann y me parecía adecuada esta frase : "Die Tage waren still und wie unter dem Wasser" (Los días eran tranquilos y transcurrían como bajo el agua"). Puede que la percepción de la edad adulta sea una sensación acuática, un lento ahogo en sordina. La niñez era, definitivamente, otra cosa.

martes, 3 de julio de 2012

REDES ¿SOCIALES?

A veces pienso que a lo que más se parece facebook y otras supuestas redes sociales es a esas tertulias televisivas donde nadie escucha a nadie, sino sólo comparece y soporta el tiempo del otro interlocutor como una pausa civilizada antes de soltar de nuevo su propio y precocinado rollo, que en modo alguno incluye o se impregna del curso de las otras palabras u opiniones. Triste, ¿no?

Los héroes de la polis

Una reflexión nada literaria. Se ha hablado mucho de que esta Selección Española no sólo destaca por jugar bien y ganar, sino por los importantes valores que transmite. ¿No debería, por eso mismo, alguien de la Federación (o a quien corresponda) llenar ese autocar de refrescos exclusivamente no-alcohólicos, de manera que los héroes de la polis sigan pareciendo héroes convenientemente hidratados (y no una pandilla de borrachos que no se sostiene en pie) a las cuatro horas de trayecto? Que luego celebren en privado lo que sea y se pongan hasta arriba si les parece, pero que no hagan estas cosas a lo Ramos o a lo Xabi Alonso, por así decirlo "in front of the children".

martes, 19 de junio de 2012

Del mentir... al escribir

Es ya un tópico literario el análisis de cómo operan lo verosímil, lo verdadero, lo inventado en parte o sólo a medias, la mezcla indiscernible de biografía y ficción... en las novelas y relatos. En la última novela del colombiano Jorge Franco, Santa Suerte, al describir a una mujer que desde niña se inventaba dolores, atracos, lesiones... y sacaba partido de ello (hasta el punto de conseguir transformarlo en una rentable forma de vida), dice el autor: "Ya había metido la cabeza por el hueco de la mentira y ahora tenía que pasar el cuerpo entero". Me pregunto si no es a eso, más o menos, a lo que nos dedicamos los escritores una vez que descubrimos esa primera fisura en la que parece caber tanto. Obtener rentabilidad, y en los tiempos que corren, ya es otro asunto. ¿Pero qué tal el premio de una buena y lograda ficción?

domingo, 10 de junio de 2012

Feria y fenómenos de Feria

Como este año 2012 yo no disponía de libro nuevo que poder presentar en la caseta de mi editorial, sólo he pasado por la Feria del Libro de Madrid en un par de ocasiones (sábados por la mañana) como visitante. Me ha gustado, como siempre, encontrarme con algunos escritores y editores amigos, y poder compartir con ellos una larga caña o una breve conversación frente a su stand.  Junto a las bonitas casualidades, uno siempre encuentra -digamos, en el lado oscuro- fenómenos extraños. Ayer mismo, durante el recorrido por el Paseo de coches del Retiro vi de perfil, y como en penumbra y semiescondido, al trastornado Leopoldo María Panero, fumando en un rincón de su caseta.  Pálido, huesudo y desdentado miraba, desde sus ojos hundidos, con una mezcla de extrañeza, perplejidad y desconfianza, a quienes se acercaban por allí. Hace ya mucho que escribió "Desde el oscuro rincón del manicomio los locos maldicen a los hombres". Quizá sus pensamientos estaban aplicándose a ello, o tal vez sólo se estaba preguntando qué hago yo aquí y quienes son esos que me piden cosas... Pero, junto a la cabeza perdida y el desequilibrio, la paradoja de escribir un nuevo libro y  acudir puntual cada año a su cita de primavera. Un hecho que, al analizar al personaje, ya asombraba a Roberto Bolaño en la primera parte de 2666, en esa magistral parte de los críticos. No es, sin embargo, la simultanea presencia-ausencia de Panero en el Parque del Retiro lo más oscuro o Poltergeist de ayer. Lo peor, lo más "sangrante", fue escuchar ese insidioso reclamo por megafonía: En la caseta X, la escritora C presenta el libro "Rodrigo Rato, el gran artífice". Pregunta inmediata en la cabeza del visitante que camina: ¿el gran artífice de qué? ¿del caos al que este tipo de personajes -en pleno uso de sus facultades mentales- nos ha conducido? Tendría gracia. Pero resulta que NO la tiene.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Idiomas, idiomas

Leo en la última novela de Fernando Vallejo, El cuervo blanco:

"El buen políglota es el que es capaz de cambiar de alma (...) Eso de que alguien sabe diez, veinte, treinta idiomas, significa que los puede medio leer o medio entender o medio hablar. Bastantes son los mitos que venimos perpetuando para que sigamos con este".

lunes, 23 de abril de 2012

Prólogos certeros: Patricio Pron

Decía el ingenioso Lichtenberg, en uno de sus aforismos, que "Todo prólogo debería llamarse pararrayos". ¿Por qué un libro debería acompañarse de un prólogo? A menudo encontramos obras que "se defienden solas" y en las que muy bien el editor podría habernos ahorrado la petulancia difusa de su prologuista, ese volcado filológico masivo en el que un catedrático -aprovechando la ocasión que se le brinda-  se deja la vida y tal vez, de paso, ajusta cuentas con su bestia negra: un colega de departamento que le birló una  plaza, una vieja idea pretendidamente exclusiva o una (joven) novia/esposa. De la misma manera que hay en el mundo una sobreabundancia inasimilable de abogados y máster en empresariales en universidad privada con cuchillo entre los dientes (no cabe duda: ellos gobernarán el mundo, pues tienen, como decía Agustín García Calvo en su poema, "el rostro del que sabe" ), podría decirse que tanto prólogo-y tan malo-  nos ha hecho perder la fe en los estudios introductorios. No es, desde luego, el caso de Patricio Pron y su iluminador prólogo al segundo volumen de las Obras completas del argentino Copi (pseudónimo de Raúl Damonte, 1939-1987). Una docena de ágiles páginas le bastan a Patricio Pron, en esta edición de Anagrama, para extender ante nuestros ojos el campo de juego literario del autor de El baile de las locas y esclarecer, de paso, una de las corrientes en la que se apoyan Lemebel o un autor tan interesante como César Aira y su fecunda liberación del "mandato de la seriedad". Cierto que Aira o el propio Pron han ido mucho más allá de los divertimentos literarios y algo monotemáticos (sexo, violencia criminal y escritura) de Copi, en cuanto a complejidad o por la profundidad y alcance de los asuntos que abordan.