martes, 4 de octubre de 2011
Después de Alemania
domingo, 17 de julio de 2011
Sobre Sábatos y Prons
Con todos los respetos por delante, tengo que admitir que nunca me gustó la literatura de dos autores hispanoamericanos fallecidos en los últimos años, el uruguayo Benedetti y el argentino Sábato. En la última novela del argentino Patricio Pron, "El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia", el protagonista, a su regreso a Argentina, echa un vistazo a la biblioteca de su padre, donde sí están presentes grandes escritores como Borges o Rodolfo Walsh, pero no Sábato. Pron dice estas duras (y quizá justas) palabras: "una literatura que parecía ser la pesadilla de un escritor moribundo, o, mejor aún, de un escritor argentino y moribundo y sin ningún talento; digamos, para entendernos, un escritor que no fuera el autor de El Aleph, alrededor del cual todos giramos inevitablemente, sino más bien el de Sobre héroes y tumbas, alguien que toda su vida se creyó talentoso e importante y moralmente inobjetable y en el último instante de su vida descubre que careció de todo talento y se comportó ridículamente y recuerda que almorzó con dictadores y entonces se siente avergonzado y desea que la literatura de su país esté a la altura de su triste obra para que esta tenga incluso uno o dos epígonos y no haya sido escrita en vano"martes, 31 de mayo de 2011
OCHO MOMENTOS DE LA PRESENTACION DE CLEMENS MEYER EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID
domingo, 8 de mayo de 2011
Clemens Meyer en español

miércoles, 13 de abril de 2011
La poesía de Rafael Juárez: su "Medio siglo"
martes, 15 de febrero de 2011
Los que cuentan
En la novela "La piel del miedo", de Javier Vásconez, encuentro, en boca de su protagonista, una frase que podría definir todavía (más allá de los experimentos del marketing editorial y otros transgénicos) la peculiar manera de ser y estar en el mundo de cualquier escritor auténtico, o, como suele decirse, de raza: "Soy un hombre despojado de atributos que escarba sin cesar su conciencia, esa zona de oscuridad donde se ventila la escritura, un hombre dispuesto a contar con exaltación una historia".
sábado, 8 de enero de 2011
Decir, o no decir
sábado, 13 de noviembre de 2010
Ehhhhhhhhhhh-BOOK
viernes, 22 de octubre de 2010
"EXPUESTOS" en El Cultural/ El Mundo. Reseña de Ángel Basanta
martes, 19 de octubre de 2010
Adiós tardío a Fogwill
Periférica. Cáceres, 2007
martes, 28 de septiembre de 2010
http://www.ellibrepensador.com/2010/09/27/entrevista-a-ernesto-calabuig-un-escritor-al-desnudo/
martes, 14 de septiembre de 2010
Venecia y el último Ishiguro
Hablar de "sutileza" o de "elegancia" para referirnos al modo de escribir de Kazuo Ishiguro es casi un lugar común. Quien leyera su célebre "The Remains of the Day" (o viera en su día la espléndida película a la que dio lugar, "Lo que queda del día") sabe hasta qué punto es Ishiguro un maestro del decir y del mostrar, del limitarse a asomarnos a la vida de unos personajes permitiendo que saquemos nuestras propias conclusiones. Así lo hacía también en la terrible fantasía futurista "Nunca me abandones", por mucho que aquella historia apocalíptica se prestara de sobra a moralinas. Ishiguro respeta al lector, lo tiene tan en cuenta (1) como para contarle una buena historia y (2) como para escribir dejando ver, quitándose de en medio, sin pontificar. Una muestra de honradez, pues toda sutileza (y falta de remache aseverativo y prédica) corre el riesgo de pasar desapercibida para el lector "grueso", para ese lector que Edith Warthon calificaba ya en 1903 como "lector mecánico" y que oponía al "lector nato". Yo no creo que las líneas divisorias entre buenos y malos estén tan claras, pero me pregunto cómo podrían interesar los textos de Ishiguro (un rey del low key y de la contención) a un lector tiramillas contemporáneo que identifique la literatura con planetarias cruzadas, héroes templarios, leches de códigos descifrables/códigos de barras de la leche, y socorridas herejías cátaras.
lunes, 2 de agosto de 2010
El mundo medievo-futurista de Juan Jacinto Muñoz Rengel
Alambicado, complejo... sólo dos adjetivos que vienen, para empezar, a la cabeza, al recordar, días después de la lectura, la gran elaboración literaria que hay en el conjunto de relatos "De mecánica y alquimia", última obra de J. J. Muñoz Rengel. Toda alquimia requiere (exige) su buen reposo, por eso yo he dejado pasar los días para ver qué dibujo final, qué impronta, dejaba en mí el preparado de este texto, la variedad y riqueza de sus muchos elementos. No quería precipitarme, por mucho que la química trate con precipitados. Diré, de inicio, que bastaba ya con echar un vistazo al anterior libro de este autor, "88 Mill Lane", para intuir algunas de sus mejores armas: la sólida creación de atmósferas, micromundos puestos en pie con la paciencia del buen artesano, en los que rige una extraña arquitectura -una lógica inquietante de figuraciones y raros vericuetos- que el lector asume y acepta, tal vez por curioso, por haber querido asomarse y franquear la puerta de cada cuento hasta enredarse ya sin remedio en la tela de araña... de Muñoz Rengel. Sí, tal vez sea por eso por lo que el lector (yo mismo, cualquiera que se interne entre estos once relatos) se sienta tan identificado con el heroico capitán de una de las piezas, "Brigada Diógenes", perdido y seducido por una amenaza que le supera, una maraña que, al tiempo, no deja de emitir extraños símbolos y mensajes cifrados que terminan siendo bellos. No es extraño, pues, salir herido de este texto, terminar, como el propio capitán, "sobrepasado por tanta expresividad". Un relato,que, por cierto, parece diseñado contra tanto maniqueo que decide por dónde pasan con exactitud los ejes del bien y del mal. Pues M. Rengel habla, de fondo, de la obsesión de los Estados por el orden y la seguridad, de las peligrosas teorías de la sospecha, que acaban devorando a sus propios hijos. Como le sucede al capitán tras su escafandra, Rengel nos enfrenta a microcosmos en los que se entra para salir por igual trastornado y recompensado. Basta, si no, internarse en la densa atmósfera londinense del poético, sobrio y eficaz "El sueño del monstruo", en su mundo híbrido humano-maquinal (como un agujero en el tiempo o convivencia del S. XIX con un futuro o quimera de ciencia-ficción), el sonido permanente de la imprenta de la Print Corporation en la casa del protagonista, refinada e implacable tortura para ese autor dolorosamente inédito. Autómatas, sueños visionarios de los ingenios que vendrán, llovizna, librería, humilde mesón de comidas, silueta de la catedral de Saint Paul, ciclos de situaciones que al protagonista le parecen ya vividas, la soledad, la mala fortuna editorial, la incompresión de quien se adelanta a su tiempo, la sensación de ser aún más irreal que los autómatas que lo rodean. La incertidumbre acerca del estatuto real de uno mismo (la duda razonable sobre la verdad de la existencia propia) se aprecia también en la figura del farero del fantasmal "El faro de las islas de Os Baixos". Su condena al ostracismo recuerda también la de "El sueño del monstruo". Visiones y visionarios medievales capaces de anticipar bombardeos, atentados modernos o vertidos tóxicos; paisajes helados, o bien tan ardientes como el infernal laboratorio del monasterio de Berre o "La maldición de los Zweiss", logrado relato acerca de la ambición y la crueldad extremas. La misma crueldad que se ejerce contra los replicantes o dobles de barro en ese gran y lírico cuento de ciencia- ficción que es "Te inventé y me mataste", paisaje Blade Runner en cuya lógica perversa cabe que un inspector de policía te tranquilice diciendo: "Su homicidio es perfectamente regular, no se preocupe". Hay decenas de constantes que el autor ha sabido repartir por el libro animando y dando vida a las extrañas criaturas que lo pueblan: pesquisas policiales (en la Taifa de Toledo o en un mundo de gólems de barro); trenes, construcciones de espejos, mecanismos de precisión, picaduras de arañas de plata, árboles metálicos, los peligros del conocimiento y los castigos por saber demasiado, dibujos esquemáticos de un extraño pájaro, metamorfosis y cambios de tamaño, búsquedas de imposibles, deseos de una existencia mejor, vertederos de chatarra, piezas musicales, inquietantes finales que nos ponen tan cara a cara con el misterio como sucede en "Pasajero 1/1". No hablemos del trillado "juego de espejos" para referirnos al efecto del conjunto de este libro, hablemos mejor de un sistema de resonancia, de una "mecánica" de asuntos y verdades compartidos. Porque estos son relatos que no se dicen -ni quieren decirse- de una vez, relatos que reparten y alargan la sombra de su significado a traves de sutiles galerías, reapareciendo, transitando, apoyándose los unos en los otros. Pues el autor, de formación filosófica, sabe bien que no es Sócrates quien dice la verdad en los Diálogos de Platón. Sabe que la verdad, si es que la hay, sólo puede darse en el espacio, en el "a través" que, entre todos los personajes, con sus palabras y actos, crean y construyen.miércoles, 21 de julio de 2010
Radiofónico "Expuestos"
Espero que os guste.
viernes, 25 de junio de 2010
Las premoniciones de Pepe Cervera


lunes, 21 de junio de 2010
Tras la Feria del Libro
lunes, 7 de junio de 2010
Mi nuevo libro: "Expuestos"


miércoles, 19 de mayo de 2010
Novedades de la primavera
Supongo que es una suerte que la primavera no me traiga alergias ni tristezas. Por el momento, y ya son años -aunque dicen que nunca es tarde-, no he desarrollado reacciones al bombardeo de partículas que en estos días flota en el ambiente, y sigo pasando de largo frente a la sentencia eliotiana de que abril sea el mes más cruel. La verdad es que el invierno me sienta bastante peor (no puedo con el frío y la falta de luz). Contraviniendo a los poetas lánguidos y a una amiga que tiene un blog obstinadamente contrario al deporte (cierto que identifica deporte con futbolería y estupidez de masas ciegas enardecidas capaces de devorar a un literato a dentelladas), la primavera me da ganas de escribir y de hacer kilómetros por los parques a buen ritmo. Así que ni alergias ni melancolías, y este año además hay buenas noticias: no sólo salió hace unos días la antología "Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual", donde aparezco con un relato entre otros 35 autores, sino que acabo de corregir las pruebas de mi novela "Expuestos" y estará en pocos días en la calle. En principio para firmarla en la Feria del Retiro el sábado 12 de junio (caseta de Menoscuarto Ediciones, más o menos de 12 del mediodía a 2 de la tarde). Pronto saldrá también "La noche, las luces", de Clemens Meyer, libro de relatos que traduje del alemán el verano pasado. Si las cosas de palacio -como suele decirse- van despacio, a veces la lentitud desesperante y las dificultades del publicar terminan teniendo sus compensaciones. Como uno normalmente tiene frente a sí páramo, esperas y silencio, ¿cómo no celebrar qué los vientos sean favorables y que las cosas de cuando en cuando encajen?viernes, 16 de abril de 2010
El relato español contemporáneo

Se publica estos días, en la Editorial Menoscuarto, este "Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual", edición a cargo de Gemma Pellicer y Fernando Valls. Se trata de una selección de 35 autores en la que cada uno de ellos aporta un relato y una reflexión personal acerca de cómo entiende el género corto. Tengo la suerte de ser uno de los escritores que figuran en esta antología con Una nueva manera de mirar, uno de los cuentos de mi libro "Un mortal sin pirueta".
jueves, 18 de marzo de 2010
La poesía de María Malusardi: "Museo de postales"
(1)"Se humedecen barquitos de papel en la tinaja/ circo roto o la danza última en la arena/no hay violinista ni andén ni vaca al viento/ no hay cierres ni regresos en la infancia/sino una triste continuidad en los trapos del muñeco sin escena/todo lo que flota es un juguete desamparado:/¿dónde ha quedado la niña?"
Comprendo de golpe la estructura sin cortes de "Museo de postales", la vocación de su autora para que el sentido de sus palabras quede abierto, que incluso un verso sea al tiempo comodín de líneas anteriores y posteriores y en ambas funcione. Así ocurre por ejemplo entre las líneas 5, 6 y 7 de "Descanso de nadadores". La rebelión de María Malusardi se parece a aquella que también propugnaba el filósofo, ahora ministro, Ángel Gabilondo, en su libro "Menos que palabras", donde afirmaba contra los dogmatismos: "Hay palabras que parecen empeñadas en dejarlo todo dicho... en dar en el blanco papel lo que son y que ya no haya más que hablar". Entiendo la apertura y la lectura diversa que, en su modo de presentación, proponen y posibilitan los poemas de esta colección. Quien descifra el mapa cerrado, el bosque de María Malusardi, quien se toma el esfuerzo de transitar por la maraña de sus líneas, se siente pronto acogido y reconfortado, descubre hondura e intensidad. Se sale del texto impresionado por el homenaje final a la malograda violonchelista Jacqueline Du Pré a quien no perdonó la esclerosis múltiple cuando se encontraba en lo más alto ("Mi desesperación es la vigilia/ el cierre de mi voz/ una cajita sin hijos que me sucedan/ sin sueños que me madruguen... humedezco el labio en el dulzor de la madera y duermo"). Se reconoce en este libro la verdad y la autenticidad que escasea tanto en la miriada de poetas clónicos, intercambiables, que pueblan a menudo los concursos y las escuelas de letras. ¿Y qué oficio es este que en realidad no se aprende si no lo llevas tú, si no va de antemano contigo? Reviso mis subrayados en los poemas de María Malusardi y vuelco aquí algunos de ellos para que al cerrar esta entrada suene un poco su voz, o su grafía:
"pequeño infierno de paño y cinta al viento"
"No soy ninguna de esas damas de celaje en los sombreros/ ni esas niñas/ soy una mancha del mundo/ el ahogo/ el siglo enfermo"
"Llevo el peso del bosque en mis heridas"
"Un instante de gozo/ la desdicha/ una obra del tamaño de lo efímero"
"Es raro existir/ el otoño una travesía... oscurezco antes que la noche en la rama... tres vestidos apagándonos de a poco en el camino"
"Todo morir es ocre antiguo/ música en la madriguera/ el hijo, una araña que tiembla en el error del telar"
"No hay palabras para combatir el desencuentro"
"Nadie como yo le ha sacado idioma a las heridas"






