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lunes, 30 de marzo de 2020

AGAMBEN


1) Mi amigo Gustavo Nielsen me pone sobre la pista de una polémica reciente: las críticas al filósofo italiano GIORGIO AGAMBEN por su "derrape" a la hora de juzgar el alcance que iba a tener esta pandemia. Le restó importancia en los inicios (dicho sea de paso, como muchos de nosotros). En cambio, creo que -admitiendo todos que es necesario y fundamental este encierro- Agamben ha apuntado hacia algo sobre lo que merece la pena reflexionar: si no ocurrirá que, al haberse puesto la prioridad en proteger a toda costa la "vida desnuda" (la pura vida biológica), terminen aprovechando los poderes para limitar y controlar de aquí en adelante nuestros movimientos y nuestras libertades, nuestra vida social, nuestros secretos...
2) Dándole vueltas a la filosofía de Agamben, cada vez que leo sus libros, pienso que él si ha conseguido algo que no logró su férreo y cuadriculado maestro HEIDEGGER. Heidegger se pasó la última parte de su vida diciendo que había que "pensar de otra manera", y, cuando le apuraron mucho, dijo que eso consistiría en un pensar emparejado con la poesía, un pensar poético. Para mí eso es lo que ejemplifica el culto, refinado y civilizado Agamben: un modo poético (italiano, romano) del pensar, un modo que te adentra de verdad por "caminos de bosque" y "por sendas perdidas" sin que todo estuviese antes germánicamente estructurado y pactado con uno mismo para darse la razón como quien choca su mano derecha con su izquierda. No hay un "dejarse llevar" real en Heidegger, pero sí en Agamben, donde uno a veces se pierde, pero otras encuentra recompensas.

martes, 31 de diciembre de 2019

La desaparición de Majorana según Giorgio Agamben

Gracias a mi amigo, el editor César Solís, que me mandó este libro del filósofo italiano Giorgio Agamben, ando dando vueltas a la misteriosa desaparición del físico Ettore Majorana en 1938. Un asunto que en su día inspiró una novela de Sciascia y hasta una canción de Franco Battiato.


 

viernes, 15 de mayo de 2015

El "Verde oscuro" de ALICIA PLANTE

Hoy, en El Cultural de El Mundo, junto a otras muchas excelentes cosas, mi reseña de "Verde oscuro", de la bonaerense ALICIA PLANTE. Un libro deslumbrante, como los dos de esta autora que lo precedieron ("Una mancha más" y "Fuera de temporada"). Me niego a la reducción de colocar la práctica etiqueta "género negro" cuando se trata, simplemente, de gran literatura acerca de asuntos oscuros y turbios de nuestro tiempo.
 

viernes, 4 de octubre de 2013

De la presentación de "Trasfondo", de Patricia Ratto

Con Patricia Ratto y Fabián Lebenglik (dcha.) al comienzo del acto
Unas imágenes de la presentación de "Trasfondo", de Patricia Ratto, que llegó desde Argentina con el equipo de Adriana Hidalgo Editora y que continuará viaje hacia Frankfurt y Colonia. Un público participativo, que había leído el libro a conciencia, hizo que el acto fuese de verdad un diálogo entre todos en el que fuimos dando vueltas a los temas y modos de interpretar el libro. Rendimos nuestro pequeño homenaje a aquella joven tripulación de submarino (protagonista de la obra) arrojada inútilmente al infierno de las Malvinas.




El acto tuvo lugar en la librería Tipos Infames, de Madrid (2 de Oct. 2013)
 



sábado, 10 de noviembre de 2012

"Trasfondo", de Patricia Ratto

Como mi reseña del pasado viernes (9-11-2012) en El Cultural de El Mundo, apareció tan tremendamente recortada que parecía sólo una visión somera de una novela tan interesante como TRASFONDO, de la argentina Patricia Ratto, me decido a colgar aquí el texto completo.
 
 
 
Trasfondo
PATRICIA RATTO
Adriana Hidalgo Editora. Madrid, 2012
146 páginas, 14 euros 
  Se hace difícil enumerar las virtudes de una obra que posee tantas como este Trasfondo, tercera novela de la argentina Patricia Ratto. La base es aquí una historia real: en el marco de la tragedia de las Malvinas, la autora cuenta el infierno por el que pasan durante treinta y nueve días en el Atlántico Sur los treinta y cinco tripulantes del submarino de la Armada argentina “ARA San Luis”, una nave que entra en combate en condiciones absolutamente precarias: motores, computadoras de tiro y torpedos dañados de antemano. Reducir el texto a una “novela de guerra” sería dejar de lado el verdadero tema de fondo y el propósito narrativo de una escritora que llevó a cabo un largo y exhaustivo trabajo de documentación en el que entrevistó a catorce de aquellos combatientes de 1982. La obra apunta, con sobriedad y sin truculencias estilísticas, a toda una reparación moral y rompe el silencio y el dolor de quienes tanto callaron tras un oscuro regreso en el que nadie pudo o quiso celebrarlos.  A través de los ojos y la voz de un minucioso observador, un suboficial destinado en la sala de máquinas, Patricia Ratto cuenta con maestría, en una precisa secuencia de comportamientos encadenados, el micromundo claustrofóbico de unos jóvenes enviados por sorpresa a morir por su nación en condiciones inhumanas y de absoluta desventaja, para defender unas islas y un enemigo tan real y poderoso como fantasmal e invisible (“indefensos e irremediablemente absurdos”). La autora sabe transmitirnos la brusca interrupción de sus vidas, su perplejidad y su rabia contenida, la angustiosa sensación de asfixia y de dilatada espera cuando el tiempo que se percibe ya de otra manera, el precipicio de la locura que sólo salva la camaradería y la repetición de rutinas consabidas. El “ir a inmersión” y el “tocar fondo” suponen sumergirse en una pesadilla de irrealidad y sinsentido al servicio de lejanos designios y órdenes imprecisas calculadas para un suicidio colectivo. El vapuleo inmisericorde de las cargas de profundidad inglesas cobra tintes de castigo divino sobre quienes se viven como animales asustados en una madriguera. El lector percibe el frío y la humedad, las “toneladas de agua helada sobre sus cabezas”, pero, sobre todo, esta ceguera de la profundidad de quienes sólo pueden guiarse por sonidos, por ruidos y alertas de sónar (“rumores hidrofónicos”). Ni siquiera las emisiones de radio que a duras penas captan con su “antena látigo” resultan orientativas o fiables. Ratto consigue un logrado efecto coral a través de los comentarios y apreciaciones de unos y otros marineros (Heredia, Grunwald, Rojas, Olivero, Polski…) Argentinos y británicos, se nos dice, habían compartido un asado no hace mucho, durante unas maniobras conjuntas. Unos y otros arrojados después a los absurdos de un macabro juego de barcos: “¿A quién se le habrá ocurrido todo esto?, meternos a todos en esto, un tubo lleno de argentinos por aquí, un tubo un poco más grande lleno de ingleses por allá”. Magistral ese sobrio y sombrío regreso a Puerto Belgrano, con la conciencia clara de la inutilidad y de no haber sido ni víctimas ni héroes. Patricia Ratto logra una novela poderosa, capaz de desenmascarar un gigantesco engaño desde un pequeño ángulo certero.
ERNESTO CALABUIG