A veces pienso que a lo que más se parece facebook y otras supuestas redes sociales es a esas tertulias televisivas donde nadie escucha a nadie, sino sólo comparece y soporta el tiempo del otro interlocutor como una pausa civilizada antes de soltar de nuevo su propio y precocinado rollo, que en modo alguno incluye o se impregna del curso de las otras palabras u opiniones. Triste, ¿no?