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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Leer a Ingrid Noll


Hace algunos años, mientras trataba de mejorar mi alemán, tomé una decisión que, estoy convencido, resultó con el tiempo bastante “sabia”: entretenerme, olvidarme del rigor de las decenas de gramáticas, manuales y métodos que llenaban mis estanterías -y no paraban de recordarme cuánto me faltaba aún por saber y dominar y qué alambicadas construcciones me estarían siempre vedadas-, y lanzarme a leer en el original las novelas de una autora que parecía mezclar a partes iguales calidad literaria, diversión, intriga… Se trataba de Ingrid Noll, una escritora a la que suele definirse como la Patricia Highsmith alemana y a quien le viene pequeña la etiqueta de “novela negra” que suelen adjudicarle. Quizá le corresponda mejor eso que los alemanes llaman “Psychokrimi”, pues si algo hay en el tratamiento de sus personajes (en sus malas y malos cotidianos: sobre todo malas), es el énfasis en el refinado detalle psicológico. Pero lo que más recuerdo de mis viajes en autobús atrapado por la trama de “Selige Witwen” (Viudas dichosas) o “Der Hahn ist tot” (El gallo ha muerto) es la diversión, la guasa con la que Noll es capaz de tomarse a sí misma y al mundo que la rodea. Lo más curioso es que yo la leía pensando que, por su modo de sentir y de expresarse, se trataba de una autora joven, que como mucho andaba por los cuarenta, y descubrí después que se trataba de una mujer nacida en 1935. Aunque decidí no retirarle el calificativo de “joven”, pues sólo hay que leerla para comprobar su verdadera edad, o echar un vistazo a la manera alegre y colorista de vestir que luce en la mayor parte de las fotografías de autora que por ahí circulan. Al parecer, sólo empezó a publicar hacia 1991 cuando sus tres hijos ya se independizaron y quedó también algo más liberada de su labor de ayudante en la consulta de su marido médico. Supongo que escribo todo esto porque el otro día, en el mostrador de novedades de la Librería Rafael Alberti del barrio de Argüelles, vi por casualidad traducido el libro “Donde nada florece” (Editorial Circe) y eso me hizo recordarla (y volver a sentir ganas de releerla). En una búsqueda de Google he podido descubrir que la editorial Circe lleva traduciendo y publicando a Ingrid Noll desde hace años y que uno puede encontrar en castellano nada menos que ochos títulos: “Donde nada florece”, “Como una dama”, “Falsas lenguas”, “Malos hermanos”, “Benditas viudas”, “La rosa roja”, “El amor nunca se acaba” y “La farmacéutica”. Una buena razón para leerla o releerla, para descubrirla o volver a dejarse llevar por unas páginas que conjugan la calidad literaria, el humor, lo mejor del buen suspense y eso que suele llamarse “sabiduría de la vida”.

lunes, 5 de octubre de 2009

"LA NOCHE, LAS LUCES". Clemens Meyer



Acabo de terminar la traducción del alemán de la colección de relatos "Die Nacht, die Lichter" (La noche, las luces) de Clemens Meyer, una tarea en la que he estado sumergido desde mediados de junio hasta primeros de octubre. El libro, que a mí me parece extraordinario, por lo que traducirlo ha sido una experiencia apasionante, aparecerá en unos meses en la editorial Menoscuarto. (En Alemania se publicó el año pasado en la célebre editorial Fischer). Es sabido que traducir es una tarea dura y exigente, pero se vuelve gratificante y estimulante cuando uno recorre una galería de personajes tan impactante como la que contiene esta obra. Así que ahora vivo en plena orfandad, un trastorno que podríamos llamar “el hueco o el vacío de Meyer”, la huella de un gran texto. Menos mal que este verano compré en Berlín también su novela “Als wir träumten” (Cuando soñábamos) y ya la llevo de aquí para allá en el autobús. Clemens Meyer es aún un autor desconocido en España. No así en su país, donde pasa por ser una de las voces más interesantes y prometedoras de la nueva narrativa alemana. Nació en 1977 en Halle/ Saale, población de la antigua Alemania del Este cercana a Leipzig, la ciudad en la que hoy reside. La experiencia de su niñez y adolescencia de alemán oriental determina buena parte de sus temas literarios. Tras el bachillerato trabajó en la construcción y también como empleado de mudanzas, vigilante, o conductor de carretillas elevadoras en grandes almacenes. De 1998 a 2003 alternaba estos trabajos -muchos de ellos nocturnos- con sus estudios en el Instituto de Literatura Alemana de Leipzig. En 2001 obtuvo el Premio de Literatura MDR. Su primera novela, "Cuando soñábamos" (Als wir träumten), publicada en 2006, supone todo un retrato de su generación, jóvenes marcados por el antes y después de la caída del Muro. Con esta ambiciosa obra pasó del anonimato a la celebridad, al obtener ese mismo año el Premio de Literatura Rheingau y el Premio Mara Cassens. En 2007 recibió la Beca literaria Märkisch y el galardón de promoción para el Premio Lessing, así como el prestigioso premio Clemens Brentano. Esta colección de relatos "La noche, las luces", publicada en 2008, se ha reconocido con el Premio de la Feria del Libro de Leipzig. Ina Hartwig, miembro del jurado, dijo: “Destaca por su elegancia lingüística. La noche, las luces es un libro escrito en sorprendente y conciso lenguaje que retrata las esperanzas humanas pintadas en un fondo de radical imposibilidad de cumplirse".
Os pongo aquí algunos de los elogios que la crítica le ha dedicado:
“Este tono cautiva desde el comienzo. Meyer escribe de un modo tan magistral, sabio y compasivo como ningún otro lo ha hecho desde hace largo tiempo”
(Die Zeit)

“Un libro como un puño. Semejante debut, tan poderoso y firme, no lo ha vivido la literatura alemana desde hace mucho. Un libro repleto de furia, tristeza, pathos y locura”. (Felicitas von Lovenberg. Frankfurter Allgemeine Zeitung)

“Desde luego que Meyer es increíblemente joven. Pero así es como suele ocurrir con los grandes escritores. Emergen de repente y los colegas se rascan la cabeza llena de canas preguntándose: ¿Cómo puede ya llegar tan lejos?”
Sten Nadolny
“Un libro conmovedor. El monumento a una juventud. Una pieza de magia”.
Sten Nadolny

“Meyer sabe de lo que escribe. Rara vez hubo en la literatura alemana un libro que se haya ocupado con tanta sabiduría y afecto de figuras empujadas al, así llamado, margen de la sociedad”.
Welt am Sonntag

Espero que os animéis a leerlo cuando salga y que lo disfrutéis tanto como yo, no todos los días da uno con un libro como este.