Releo "La velada en Benicarló", de Manuel Azaña, esta vez en la bonita edición que ha preparado la editorial Reino de Cordelia. Cada vez que me enfrento a este hermoso y trágico libro escrito en 1937 (y publicado en el 39 en Buenos Aires y París), veo hasta qué punto Azaña sabía (como Allende en el caso de Chile o como Haroldo Conti en la Argentina de los setenta) que el regreso de la democracia y las libertades sería un asunto a larguísimo plazo y que ahora vendrían años de plomo, tan oscuros como ese "invierno de nuestro descontento" del Ricardo III de Shakespeare. Tintes shakespeareanos alcanzan las palabras de Manuel Azaña en boca de su lúcido Dr. Lluch: "Veo el naufragio de agresores y agredidos. La misma resaca se los lleva a todos. Cadáveres, muchos cadáveres en olas de sangre". Los españoles se aniquilaban y en el texto nos habla hasta de ¡cuatro Españas! Vuelvo a subrayar frases que subrayé en mi vieja versión del libro y que nos hablan y advierten precisamente a nosotros: "En tiempos venideros, variados los nombres de las cosas, esquilmados muchos conceptos, los españoles comprenderán mal por qué sus antepasados se han batido entre sí más de dos años; pero el drama subsistirá, si el carácter español conserva entonces su trágica capacidad de violencia apasionada".
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miércoles, 19 de marzo de 2014
sábado, 28 de noviembre de 2009
Memoria y escritura

De un libro que acabo de leer y que me ha impresionado mucho, "La fiesta del oso", de Jordi Soler, dejo aqui una sola frase: "Lo que puede hacerse contra el olvido es muy poco, pero es imperativo hacerlo". Una buena reflexión para el problema tan debatido de la recuperación de la "memoria histórica", pero también para la necesidad personal que todos tenemos de comprender y de contarnos nuestra propia historia: lo que somos, lo que fuimos, lo que fueron nuestros abuelos, padres... En el caso de Soler, sus antepasados catalanes republicanos que tuvieron que escapar por el Pirineo, camino del exilio, en los finales de la Guerra Civil. Leer a Soler invita a afinar en lo posible las versiones de aquello que fue, a indagar y reconstruir, si todavía se puede. Algo parecido me movió en mi galería de personajes de "Un mortal sin pirueta". Escribir cobra bastante sentido cuando se vuelve tarea de rescate y recuperación.
(P.S: Si os apetece echar un vistazo a la reseña que he publicado hoy, 11 de diciembre, acerca de "La fiesta del oso" en El Cultural de El Mundo, este es el enlace:
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26282/La_fiesta_del_oso
Etiquetas:
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