GUILLERMO BUSUTIL escribe o dibuja esta hermosa y entusiasta constelación sobre "La playa y el tiempo" en "LA OPINIÓN DE MÁLAGA"
"Muchos libros se abren con una cita. Una frase rotunda que viene a ser la atmósfera de lo que el lector va a encontrarse dentro. El espíritu de las historias que desarrollan esa cita. ¿Como se escoge una cita? ¿Es primero la poética o el escritor es el que determina la búsqueda de una frase? Hay veces que una cita es suficiente. En cambio, otras, se puede contraponer otra idea diferente, la opción de otra poética. Y también es razonable que sean varias citas las que se complementen, igual que si fuesen los versos de un poema. El listado de aquello que el autor no va a traicionar dentro. No le he preguntado a Ernesto Calabuig qué opina al respecto. Tampoco por qué no ha colocado citas en el porche de su tercer libro de relatos Caminos anfibios, finalista del Premio Ribera de Duero. Tal vez ha sido su habitual timidez la que le ha empujado a poetizar el alma de su libro en el tercer relato (igual que el corredor de medio fondo que suele esconderse las primeras vueltas) abierto por estas citas. “El pasado nunca deja de moverse aunque parezca inmóvil. Lo que sucedió es algo tan fantástico como lo que sucederá.” Rodrigo Fresán. “Porque lo que está nos habla y lo que no está nos interroga”. Claudia Piñerio. La poesía de sus espléndidas narraciones perfectamente descritas. Sus personajes latiendo como una sombra bajo el agua. La vida en unas líneas. Dos hermosas maneras de sintetizar el alma de las trece historias acerca del pasado, del recuerdo, de la literatura, protagonizadas por unas criaturas que son ángeles de Wenders que no saben del camino sobre el hielo. Los únicos capaces de hacerlo con éxito son Herzog y Kinski. Dos caras de la misma locura con la que un personaje de Calabuig no puede competir cuando una llamada de teléfono reactiva su pasado. Ángeles de Wenders que también observan lo que están a punto de perder, la identidad que se perturba o resbala en el aire. Y también el amor de cerca y a distancia, tentados o cayendo en su vértigo, sin saber si el amor es un secreto hasta que se descifra su publicidad engañosa, hasta que se reduce a una mínima pulsera azul de cuentas árabes o a un esquema pausado, amistoso y tranquilo hasta que irrumpe el deporte.