miércoles, 23 de julio de 2014

Teoría de la supercompensación

Cuando yo era un joven atleta, corredor de mediofondo, tuve un entrenador, Antonio Postigo, que estaba absolutamente obsesionado por la "teoría de la supercompensación". Básicamente significa no conformarse con entrenar suave, sino, al contrario, sobrecargar el cuerpo, exigirse. La teoría es: el que entrena lento se queda lento. El que entrena a ritmo duro recibe, en cambio, la recompensa de un cuerpo veloz, preparado para sorpresas de cambios de ritmo en la competición, etc. Con aquellos entrenamientos salvajes, progresábamos deprisa, pero también muchos se quedaban, o nos quedábamos, por el camino (o llegabas a fin de temporada roto). Me pregunto qué será en literatura algo parecido a la supercompensación. Es obvio que no se trata de escribir una novela o dos al año por una suerte de inercia de "escritor profesional" (eso ya lo hacen Pombo, Reverte, Luis Mateo Díez... y tantos otros grafómanos que cumplen su contrato editorial incluso sin tener mucho o nada nuevo por decir). Como dijo Eliot, One can write too much. Creo que la supercompensación literaria tiene más que ver con no soltar el hueso de la creación, con ser un instrumento abierto y afinado, y un lector voraz, casi enfermo, como lo era Bolaño.

miércoles, 16 de julio de 2014

"Caminos anfibios" reseñado por Guillermo Busutil en la prensa de Málaga

Guillermo Busutil escribió el pasado sábado un poético artículo en La opinión de Málaga sobre mis "Caminos anfibios". Y si yo fuese un hombre tecnológico como Dios manda, sabría subir un PDF aquí para compartirlo en condiciones. Gracias de corazón, Guillermo.

(Este es el texto, publicado con el título Ángeles de Wenders):

"Muchos libros se abren con una cita. Una frase rotunda que viene a ser la atmósfera de lo que el lector va a encontrarse dentro. El espíritu de las historias que desarrollan esa cita. ¿Como se escoge una cita? ¿Es primero la poética o el escritor es el que determina la búsqueda de una frase? Hay veces que una cita es suficiente. En cambio, otras, se puede contraponer otra idea diferente, la opción de otra poética. Y también es razonable que sean varias citas las que se complementen, igual que si fuesen los versos de un poema. El listado de aquello que el autor no va a traicionar dentro. No le he preguntado a Ernesto Calabuig qué opina al respecto. Tampoco por qué no ha colocado citas en el porche de su tercer libro de relatos Caminos anfibios, finalista del Premio Ribera de Duero. Tal vez ha sido su habitual timidez la que le ha empujado a poetizar el alma de su libro en el tercer relato (igual que el corredor de medio fondo que suele esconderse las primeras vueltas) abierto por estas citas. “El pasado nunca deja de moverse aunque parezca inmóvil. Lo que sucedió es algo tan fantástico como lo que sucederá.” Rodrigo Fresán. “Porque lo que está nos habla y lo que no está nos interroga”. Claudia Piñerio. La poesía de sus espléndidas narraciones perfectamente descritas. Sus personajes latiendo como una sombra bajo el agua. La vida en unas líneas. Dos hermosas maneras de sintetizar el alma de las trece historias acerca del pasado, del recuerdo, de la literatura, protagonizadas por unas criaturas que son ángeles de Wenders que no saben del camino sobre el hielo. Los únicos capaces de hacerlo con éxito son Herzog y Kinski. Dos caras de la misma locura con la que un personaje de Calabuig no puede competir cuando una llamada de teléfono reactiva su pasado. Ángeles de Wenders que también observan lo que están a punto de perder, la identidad que se perturba o resbala en el aire. Y también el amor de cerca y a distancia, tentados o cayendo en su vértigo, sin saber si el amor es un secreto hasta que se descifra su publicidad engañosa, hasta que se reduce a una mínima pulsera azul de cuentas árabes o a un esquema pausado, amistoso y tranquilo hasta que irrumpe el deporte.
EL CINE, LA TELEVISIÓN, los mundos postizos y los confortables, los que a pesar de su rutina un día inquietan -como aprendió de Handke- o se convierten en una canción de Hilario Camacho susurrando recuerdos en segundo plano a los que los personajes tienen que enfrentarse, son las atmósferas de estas piezas en las que cada protagonista y su envés abordan la angustia de enfrentarse a las rachas de viento del destino, al alarido Sternezeinchen de un mago iluminando zonas oscuras dentro de un sueño, dentro también de la vida que uno esconde, como si hubiese olvidado que somos responsables de nuestra identidad, de sus defectos y frustraciones, de la vida de la que una vez huimos. Lo aprendió Calabuig de Max Frisch. Lo mismo que sabe las razones que asolan actualmente al mundo de los escritores, de los editores, de los artistas incapaces de reinventarse, de hacer que vuelva a importar la calidad y el trabajo bien hecho. Que de vez en cuando hace falta que un tipo duro, consecuente y honesto, como Lou Grant o Ed Asner, atrone la voz e imponga un basta de lo mediático y lo comercial para regresar a lo educativo y cultural. No se esconde Calabuig en sus cuentos. Puede que alguno de sus personajes no sea consciente del todo de los efectos secundarios del coqueteo, que ignore que la memoria es una tienda de campaña a la que escaparse de vez en cuando a solas en medio de cualquier parte. Son gente austera,  sienten la culpa, saben que a veces la imaginación es como una trinchera en medio de la guerra. Son humanos ángeles de Wenders. Por eso Calabuig los quiere y los salva, y cuando se sienten más perdidos, entre el barro de la orilla, la tormenta turbia del agua y el gris grueso del viento, la voz suave de la memoria les cosquillea al oído: regresa, aún te queda por hacer".

sábado, 28 de junio de 2014

"CAMINOS ANFIBIOS" visto por ÁNGEL ZAPATA

Que un escritor como ÁNGEL ZAPATA diga en facebook esto de mi último libro, significa MUCHO MUCHO para mí: 
"Caminos anfibios, de Ernesto Calabuig García, comunica ese placer de la buena conversación que encontramos siempre en la literatura clásica, y es un libro reposado, maduro, bien construido, que ofrece a sus lector@s el trabajo de un autor seguro de sus recursos, y en posesión de una sensibilidad fina y matizada, que no evade, en cambio, las zonas crepusculares y los atolladeros que son propios de la subjetividad contemporánea. Sé que últimamente los elogios a un libro tienen que superar lo hiperbólico para que sean percibidos como tales. Pero no voy a caer en eso. Caminos anfibios es nada menos que un BUEN libro: el trabajo inspirado y riguroso de un escritor de verdad. Llevaba días con ganas de decirlo. Así que dicho queda."

 

viernes, 27 de junio de 2014

De Jorge Eduardo Benavides

"En mi cuarto, recostado en la cama y viendo tras la ventana mecerse los árboles de un parque cercano, elaboré la novela perfecta (...) intenté un inicio (aunque sería más justo decir que inicié un intento)".
Jorge Eduardo Benavides ," La paz de los vencidos"

miércoles, 25 de junio de 2014

Idioteces ortográficas

Para los genios de la nueva ortografía que le quitaron la tilde al sólo cuando equivale a solamente: que alguien me explique cómo saber si
"Firmaba solo mi último libro" significa que lo firmaba en soledad, o más bien que, de toda una obra, firmaba en exclusiva la última creación (y no las anteriores). Qué triste me suena este nuevo "comía solo unas patatas", qué aislado me imagino al tipo, o qué ascético en sus costumbres, ve a saber. Gracias RAE (limpia-fija-y-da esplendor) por simplificar y abaratar nuestro lenguaje.

domingo, 22 de junio de 2014

Descubrir a Victor Klemperer

Por una pura casualidad una amiga nos presta un libro ayer por la tarde. Empiezo a echarle un vistazo sobre la mesa de la cocina, en principio rápido, pero a las pocas líneas ya empieza a parecerme absolutamente revelador. Se trata de "LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo". El autor es VICTOR KLEMPERER (1881-1960), alemán, judío, hijo de rabino, que salvó milagrosamente la vida sin huir de Alemania . Estaba casado con una mujer "aria", de verdad heroica, que veló por él y por su obra. Victor Klemperer, era primo del famoso director de orquesta Otto Klemperer. Victor era catedrático de Literatura francesa en Dresden hasta que las "leyes raciales" lo echan de la universidad. Siempre acudimos al tópico de que el lenguaje nunca es inocente, pero en este "LTI" no sólo vemos cómo el nacionalsocialismo manipuló las palabras del lenguaje alemán, sino, sobre todo, cómo ese nuevo lenguaje y su consiguiente indoctrinación sustentó y sirvió de apoyo y motor para la barbarie. Si eras un joven alemán, finalmente sólo querías ser "kämpferisch" (combativo), heroico. Klemperer hace ver cómo el verdadero heroísmo estaba del otro lado, del lado de las víctimas, que nunca se colgarían medallas ni tendrían tentación de vanidad. Uno se pregunta cómo alguien puede componer una obra como esta en circunstancias en que los demás nos esconderíamos en un sótano esperando que vengan y derriben la puerta y todo termine, con suerte rápido. Lo mejor es que no se trata de un sesudo análisis filológico sino de un libro absolutamente ameno y profundamente humano y anecdótico. Hila tan fino, es tan civilizado y bienhumorado en tiempos tan oscuros... (En español, el libro está publicado en Editorial Minúscula).

viernes, 20 de junio de 2014

EL CULTURAL reseña mis "CAMINOS ANFIBIOS"

Hoy, en El Cultural, junto a otras muchas cosas, esta reseña de mis "Caminos anfibios" hecha por Santos Sanz Villanueva:
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/34868/Caminos_anfibios

 

lunes, 16 de junio de 2014

Fin de Feria 2014. "Caminos anfibios"

 

¡Gracias a todos los que pasasteis por la caseta de MENOSCUARTO ediciones los días 1 y 14 de junio para celebrar mis CAMINOS ANFIBIOS! Hasta la próxima.








martes, 10 de junio de 2014

ENTREVISTA SOBRE "CAMINOS ANFIBIOS" EN EL CULTURAL DE EL MUNDO

Esta mañana me he despertado con un Buenos días muy especial: esta entrevista que me ha hecho Nuria Azancot  para EL CULTURAL de EL MUNDO, que comparto con vosotros y que espero os guste:
http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/5740/Ernesto_Calabuig

lunes, 9 de junio de 2014

Entrevista sobre "Caminos anfibios"

Ayer domingo me levanté con la alegría por esta entrevista que me ha hecho la periodista Concepción Martín Moreno para LIBROS, NOCTURNIDAD Y ALEVOSÍA.
http://www.luisbarga.net/2014/06/libros-caminos-anfibios-de-ernesto.html

"Caminos anfibios" en Revista Quimera

Gracias a la  redacción de la revista Quimera por incluir mis "Caminos anfibios" entre las recomendaciones del mes de junio!:
http://quimerarevista.wordpress.com/author/redaccionquimera/

martes, 3 de junio de 2014

Las palabras de una amiga

Cosas que dice mi amiga, la periodista Concepción Martín Moreno en facebook tras la lectura de mis "Caminos anfibios" y que me alegran la mañana, el día y el corazón:
 
Intentando "desencoger" mi corazoncito. Ernesto Calabuig García: cuidado con lo que (y cómo lo) escribes. Puede ser perjudicial para la salud sentimental. Para quienes aún tengan sangre en las venas y no quieran convertirse en máquinas "que pierden calor", busquen y lean "Caminos anfibios".
 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Las palabras de un amigo

Vendrán pronto reseñas y comentarios a mi nuevo libro, "Caminos anfibios", pero pocas palabras me harán tanta ilusión y tanta gracia como las que el otro día, tan tempranas y por sorpresa, me dedicó en una entrada de facebook mi buen amigo, el escritor valenciano Pepe Cervera:

 "Recomiendo un libro. Este: Caminos anfibios ¿Por qué? Bueno, primero porque el autor es mi amiguete, y segundo, es un libro cojonudo. ¡Collonut! es exactamente lo que he soltado después de leerlo; y ser algo collonut, aquí, en Valencia, es ser algo grande, qué digo grande, es ser ENORME, más allá de collonut yo no sé lo que hay. Cuando un amigo escribe un libro como éste, el orgullo de uno crece y crece hasta no caber en el pecho, pero también, lo admito, también crece la rabia, la rabia más rabiosa que podáis imaginar. A ver, Ernesto, si a correr no te gano, a alto, tampoco, y ahora vas y escribes esto, pues, a ver, a ver, Ernesto, si vamos a tener que llegar a las manos."

 

Fernando Valls, Pepe Cervera y E. C

lunes, 19 de mayo de 2014

Javier Sáez de Ibarra y su "Bulevar"


Bulevar. Javier Sáez de Ibarra (Páginas de Espuma)
 
Leo estos días los relatos de “Bulevar”, de Javier Sáez de Ibarra y me encuentro con su complejidad y una riqueza de planos y ángulos que lo vuelven (afortunadamente) irreductible para el lector o crítico que pretendiese “cosificarlo”, extraer una esencia o latido único, o fijarlo en el corcho, ya sin vida, después de su captura y clasificación tranquilizadora en un expositor que se cierra con llave. Es de justicia, pues si en algo se afana este autor es en huir de los cerramientos y las cerrazones. Sáez de Ibarra deja que te asomes a sus detalladas y perfiladas historias y que saques, como en la vida misma, tus propias conclusiones y diversas lecturas. Entre otras cosas porque aquí se trata a menudo con largas incomprensiones de la vida y miradas lúcidas que implican y conllevan sentimientos (interpretables). De entre todas las propuestas que el autor hace en esta colección, me encuentro con cuatro cuentos que son para mí extraordinarios, no sólo por su capacidad de conmover e incluso conmocionar al lector, sino también por el ángulo austero, tranquilo y visionario desde el que se nos desgranan estas historias y se atiende (a) y reproduce la realidad cotidiana. Se trata de “Fuerza”, “La reina”, “Termina primero” y, por último, esa joya lograda e impecable que lleva por título “El señor Remáser”. En él, a Sáez de Ibarra le basta con situarnos ante la figura de un padre ingresado en el hospital tras una repentina dolencia cardiaca, ante el anciano de la cama vecina y la visita de los dos hijos del primero, para instalarnos en el curso auténtico de la realidad y de lo que pueden dar de sí existencias que se viven a menudo como fallidas.
J. S de Ibarra sabe establecer dialécticas fuertes entre hombres débiles, o mejor: entre hombres y mujeres como cada uno de nosotros, atrapados a menudo en nuestro propio carácter, con sus debilidades y obstinaciones. A veces se trata –como en “Termina primero”- de un profesor y un alumno en un violento malentendido de instituto, otras veces de los dos buenos amigos de “Fuerza”, tan unidos como separados por un secreto y un favor impagable que se guarda con celo hasta convertirse en elemento tóxico. “La reina” nos sitúa, como en sordina, pero de modo magistral, ante la irresoluble incomunicación entre un padre y un hijo. Y, al hacerlo, parece hablarnos a cada uno de nosotros de las incesantes tentativas vanas de entenderse y de franquear la opacidad de unos progenitores encerrados, como “carceleros de sí mismos” en sus propias evidencias y terquedades innegociables. No es casual que se emplee la imagen del ajedrez, pues en el fondo se trata de una partida en tablas, cuyo tablero acumula polvo de años, y que nadie -ni con las mejores intenciones- puede desbloquear.
Sáez de Ibarra sabe dar cuenta del discurrir minucioso e inaprensible de acontecimientos y sentimientos que con frecuencia nos sobrepasan o forman parte de un bulevar que se fragmenta y deforma a nuestro humano y modesto paso, porque no hay significado único, ni la vida es una calle de trazado perfecto.

viernes, 16 de mayo de 2014

Caja anfibia


Primeros ejemplares de "Caminos anfibios" (Menoscuarto ediciones). Algunas cajas de libros son, para los autores, cofres del tesoro. Escribir es muy serio y también un juego de niños del que no quieres salir. Ojalá que los lectores encuentren entre estas páginas destellos de algo valioso.
 

jueves, 15 de mayo de 2014

Mi nuevo libro, CAMINOS ANFIBIOS

Os presento mi nuevo (y mejor) libro, CAMINOS ANFIBIOS (Menoscuarto ediciones), que ya está llegando a las librerías (Me lo sopló mi amiga Lola Larumbe, dueña estelar de la Librería Rafael Alberti, en Argüelles, Madrid). Ojalá que os decidáis a leerlo, que yo creo que no defrauda.
 

sábado, 10 de mayo de 2014

NOTICIAS DEL FRENTE

 Uno de mis momentos favoritos de la semana pasada fue asistir en Madrid a la presentación del libro "Noticias del frente", de GUILLERMO BUSUTIL, en la librería Tipos infames. Las piezas que componen la obra, entre el periodismo literario y el puro relato, nos hablan, entre otras cosas, de que aún es posible, necesario y justo resistir y dar un paso adelante en los convulsos tiempos que corren. Tal vez no se ganen guerras -comentaba el autor, junto a Isaac Rosa y Óscar Sipán- pero sí todavía batallas en las que está implicado y amenazado lo mejor y más digno del ser humano. En Busutil vimos al escritor y periodista de buena escuela, pero también al púgil de un ring clásico a blanco y negro, al escurridizo miembro de la resistencia francesa en un bosque húmedo, al borde de una vía férrea, y, cómo no, al niño también rebelde que fue, al "Estrella sin ley" de su hermoso libro "Vidas prometidas".
 

lunes, 5 de mayo de 2014

De unas líneas de Carlos Labbé

Leo en "Piezas secretas contra el mundo" (Ed. Periférica), del chileno Carlos Labbé, una frase que me parece metáfora (acuática) de cómo nos sostienen los relatos, las historias, las palabras, en nuestros naufragios personales, e incluso cuando todo está perdido, o se va perdiendo, y nos vamos lentamente a pique: "El bote que cruza las aguas del olvido se desarma con la lluvia. Una posibilidad es usar las palabras como remos hasta que sólo queda en el horizonte la vastedad del lago".

miércoles, 30 de abril de 2014

Fernando Clemot y su "Cómo armar y desarmar un relato"

Tan acostumbrado a hacer reseñas exhaustivas donde intentas que nada se te escape, acorralando al pobre o rico texto, subrayando, anotando, atravesándolo casi con un alfiler en un corcho imaginario hasta que te pide e implora "déjame ser" o "No me conoces. Yo soy de otra manera". Esta tarea nuestra debería considerarse en cierto modo abuso o crimen. Por eso me gusta la libertad de acudir a una presentación como la de ayer, del libro de Fernando Clemot en la Escuela de escritores (a cargo de Ángel Zapata, Javier Sagarna y David Aliaga) y quedarme con detalles casi casuales que quedan en mi memoria: la concepción de la literatura como hecho civilizatorio, capaz de reflejar la barbarie pero no de defenderla (algo que supo subrayar Ángel Zapata) , la apertura de ese manual no dogmático que es "Cómo armar y desarmar un relato", las preocupaciones narrativas de Clemot (acercándonos, por ejemplo, al misterio del "decir oral" o del por qué, entre dos personas o testigos concretos, hay sólo uno capaz de conmovernos al narrar un acontecimiento), la reflexión sobre la necesidad de expresar y presentar con detalle y corrección, precisamente porque el mundo es arduo y va por otros derroteros...

martes, 8 de abril de 2014

El verdugo de Ana Bolena

Así de eficazmente describe el mexicano Álvaro Enrigue, en "Muerte súbita", a Jean Rombaud, el verdugo francés que ejecutó a Ana Bolena: "Se arreglaba con un gusto inesperado para alguien con el oficio de ángel asesino: portaba anillos caros, calzones entallados con brocados excesivos, camisas de terciopelo azul real que no correspondían a su condición de hijo de puta, literal en todos los casos (...) Nadie sabía si era silencioso por inteligente o por imbécil".