Cada vez que vuelvo a los capítulos de esta excelente serie, me sorprende (mucho más que el énfasis en la lucha de Thomas por mantener a raya sus claras tendencias homoeróticas, o el gusto de su refinado hermano Heinrich por las tabernas y clubs de "mala muerte" alternando entre aspirantes a actriz y prostitutas) la crueldad y el desdén de sus hijos -a excepción de la pequeña, Elisabeth, inteligente y compasiva- y, sobre todo, la obsesión de todos ellos por competir o igualar el inalcanzable talento de su padre. Se diría que oportunidades no les faltaron para destacar en la novela, el teatro o la música. Klaus, Erika, Michael... lo tuvieron todo a su favor, incluida la reconocida "tolerancia infinita" de su padre. Creo que "begabt" (dotado, con talento) es la palabra que más se escucha en esta serie, pero es casi una agonía (invivible), un todo o nada por ser, o conseguir, el genio.
lunes, 29 de junio de 2015
jueves, 11 de junio de 2015
Una Feria diferente
Este año yo no tengo libro nuevo (ni objeto que se le parezca) para presentar o firmar en una caseta de la Feria, pero mi buena amiga Birgit Sieckmann llegó desde Alemania para quedarse unos días y dimos una vuelta relajada por el Retiro el viernes pasado. Acabé juntándome, de modo inesperado, con dos de las personas que más aprecio en este mundillo literario: mi editor, José Ángel Zapatero y mi buen amigo, el excelente escritor valenciano, Pepe Cervera.
Birgit no sale, porque fue la fotógrafa y quiso quedarse en un segundo plano.
Birgit no sale, porque fue la fotógrafa y quiso quedarse en un segundo plano.
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martes, 2 de junio de 2015
ASOCIACIONES DE IDEAS
ASOCIACIONES DE IDEAS. Por un asunto que aquí no viene el caso, estaba diciéndole por escrito a mi hermano esta frase: "Pero lo importante es lo que llevamos en la memoria". Entonces me he acordado de algo (muy hermoso) que le leí al poeta granadino Miguel Ángel Arcas el otro día: "Lo que no está en tu memoria no es. Porque no fue, o no fue suficiente, o no quiso ser para ti". Lo curioso es que, él mismo, es capaz de decir unas páginas más adelante: "Un recuerdo, árbol entre la niebla". Y ese árbol entre la niebla, no sé por qué, me ha llevado a uno de los textos que más me impresionaron a lo largo de mi vida, uno de Roberto Bolaño, de 2666, donde el inválido profesor Morini sabe que no podrá acompañar a sus colegas hasta México (tendrá que aguardar en su casa de Turín) y cobra conciencia de cómo será su desaparición, como un árbol en la lejanía: "él... ya había iniciado un viaje, un viaje que no era alrededor del sepulcro de un valiente sino alrededor de una resignación, una experiencia en cierto sentido nueva, pues esta resignación no era lo que comúnmente se llama resignación, ni siquiera paciencia o conformidad, sino más bien un estado de mansedumbre, una humildad exquisita e incomprensible que lo hacía llorar sin que viniera a cuento y en donde su propia imagen, lo que Morini percibía de Morini, se iba diluyendo de forma gradual e incontenible, como un río que deja de ser río o como un árbol que se quema en el horizonte sin saber que se está quemando”. Y entonces estoy yo en 2011 caminando por el parque del Retiro en estas fechas, charlando en alemán con Clemens Meyer, que ha venido desde Leipzig a presentar su libro, el libro que yo he traducido al español. Hemos tomado unas cervezas antes de dialogar en el Pabellón de Alemania del Paseo de Coches hacia el que nos encaminamos. Es un tipo duro y tatuado, ha hecho de todo en la vida, pero hablamos de 2666 y a los dos nos asoman lágrimas o me lo parece. Y así, asociando ideas, se me puede ir una mañana, sin reseñar, sin traducir, sin escribir nada nuevo o ser persona de provecho, y luego tal vez me pongo una gorra y salgo a correr a más de treinta grados sin que me importe que la gente más bien se cobije a la sombra.
domingo, 31 de mayo de 2015
Sobre la pista
Sospecho, o quiero sospechar que hay algo literario en volver a correr 1000 metros en pista "a toda caña" tantos años después (a los 49). Fue ayer, en Moratalaz, en el primer Mitin nacional de atletismo popular. Si además, vuelves a correr con tu hermano Alex y pasas la tarde con grandes del atletismo como Martín Fiz, Luis Javier González, Reyes Estevez...
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viernes, 15 de mayo de 2015
El "Verde oscuro" de ALICIA PLANTE
Hoy, en El Cultural de El Mundo, junto a otras muchas excelentes cosas, mi reseña de "Verde oscuro", de la bonaerense ALICIA PLANTE. Un libro deslumbrante, como los dos de esta autora que lo precedieron ("Una mancha más" y "Fuera de temporada"). Me niego a la reducción de colocar la práctica etiqueta "género negro" cuando se trata, simplemente, de gran literatura acerca de asuntos oscuros y turbios de nuestro tiempo.
Capitán de una nave
Entre la idea persistente (de meses y meses) de que no tiene uno nada importante o nuevo que contar, y la idea de que incluso le sobran y desbordan y apabullan las ocurrencias, sólo media un misterioso e inexplicable estado de ánimo. Algo que depende, tal vez, del impulso o giro de una situación, del brillo o el calor de una persona. Casi una casualidad inmerecida, pero largamente esperada. Entonces es como si todo se recolocara, o mejor, como si nada se recolocase y todo estuviese ahí, para uno, a disposición de uno. Y ese uno vuelve a reconocer su don, el que parecía haberle abandonado. Como volver a la pista siendo veterano y sorprenderte de tus tiempos de paso, no tan malos ni lejanos como habías creído y de pronto prometedores. Como la promesa por desplegar de personajes y de historias y de un yo que se pondrá a los mandos porque ya lo hizo antes, y fue capitán de una nave, y supo CONTAR.
jueves, 14 de mayo de 2015
Joan Margarit. "Amar es dónde"
Haber regresado de la presentación de JOAN MARGARIT en la Librería Rafael Alberti, haber escuchado de su propia voz sus hondos poemas, haber podido conversar con él un ratito de manera tan sencilla como emocionada. Y todo, en un día de reencuentros que para mí ya estaba siendo muy especial.
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lunes, 11 de mayo de 2015
Ponerlo todo en el empeño
"Cuando se hace algo con toda el ALMA, es el CUERPO el que queda exhausto" (Ángel Gabilondo, "Por si acaso", Espasa)
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sábado, 9 de mayo de 2015
Propósito y utopía de cumpleaños
Por hablar sólo de Argentina: escribir un relato explosivo, con el filo de WALSH, la hondura, poesía y terribilidad de CONTI, y el delirio incontrolable y sobrehumano de FOGWILL, Eso SÍ sería hacer literatura. Mientras tanto, Calabuig, a aprender, si es que sabes o puedes.
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"LOS SEMPITERNOS", de Ginés Cutillas
Ayer, Javier Morales y yo presentamos en la FNAC de Castellana "Los sempiternos", de GINÉS CUTILLAS. Un diálogo largo en el hicimos un recorrido intensivo y relajado por los rincones y secretos de estos relatos. Como suele decirse, "dio mucho juego". Fue un placer.
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| De izquierda a derecha, J. Morales, G. Cutillas y E. Calabuig |
sábado, 2 de mayo de 2015
Vargas Llosa en un cine
Al salir del cine (Plaza de los Cubos, aquí en Madrid), ayer por la tarde, caminaba delante de mí Mario Vargas Llosa en el vestíbulo acristalado. Él había visto otra película. Iba acompañado, llevaba un elegante traje azul marino que nadie sabría lucir como él, de la misma forma que nadie es tan pulcro ni sonríe como él hace, ni luce un pelo blanco como el suyo. Si no me equivoco, pronto cumplirá 80 años. Sujetó la puerta a un par de personas antes de permitirse salir. Yo iba apenas a un paso, con mi mujer y mi hija, y percibí su aura, su gran aura, y tuve al mismo tiempo una especie de revelación que sentiría ganas de escribir con mayúscula: que (más allá del gusto literario o la consideración en que uno tenga a este maestro) nunca yo tendría una milésima de su fama ni sería capaz de escribir del modo constante y torrencial que él ha demostrado, ni aunque cambiara mi forma de vida y el escribir se convirtiese en una parte fundamental y casi agónica. Mi hija quería tomar un "frapuccino" porque sus amigas suelen tomarlo y ella aún no lo había probado y era cuestión además de selfie por compartir en sus redes. Yo no sabía lo que era esa bebida, ni dónde ir, y ella me dijo ¡papá, es aquí mismo, en la plaza, en el Starbucks! ¿Es el escritor más conocido de todo el planeta? -me preguntó mientras le iban preparando en el vaso, con su nombre, Candela, el combinado cremoso de chocolate y xxxxxxx y helado italiano-. La revelación se me hacía, entretanto, presente, se completaba en la cafetería mientras observaba al camarero esmerarse. Incluía la idea de que Ernesto Calabuig sería para siempre un escritor de relato más o menos breve, capaz de emocionar y profundizar y ser preciso con las palabras y los sentimientos. Y hasta ahí. Y uno debería estar contento de llegar a esa media distancia y perfeccionarse y sacar de sí las historias que giran en su cabeza y le son propias. Los alemanes no tienen problema en mostrar respeto a los grandes con un simple pero sincero "Respekt!". Pues eso, respeto.
domingo, 26 de abril de 2015
Hamlet en Madrid
Acudir, como hice yo el pasado viernes por la noche a una representación de "Hamlet" (nada menos que por el Globe, aquí, de visita en Madrid, Teatros del Canal) y constatar de nuevo que en Shakespeare estaba todo, no sólo el retrato de las ambiciones, el desgarro del amor, la crueldad y la compasión, la locura, el tormento y cobardías de la conciencia, la fugacidad de la vida (da tiempo a contar hasta uno), la solemnidad y el humor juntos y descalzos como Ofelia en un baile, ... el teatro y el metateatro, o la gran palabra poética, la que designa, expande y conmueve..., sino hasta el pacifismo y la invasión futura de Polonia por un gran ejército. Lo sabían Rilke, Kafka o Cartarescu, lo sabía Platón, que el auténtico poeta de verdad vive entre dos mundos, en lo alto del edificio o de un cosmos, percibiendo y anticipando como un médium, un perro o un niño, al límite de sus fuerzas, mirando con grandes ojos, mientras los demás duermen, o dormimos.
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sábado, 25 de abril de 2015
La expresividad poética de Siegfried Lenz
A veces SIEGFRIED LENZ (1926-2014) puede resultar incluso shakespeareano:
“Julius Korbjuhn konnte sich einfach nicht vorstellen, dass der Anker der Erinnerung nirgendwo fasste, die Kette straffte (…) so dass keine Ruhe eintrat, kein Stillstand, der nötig ist, um ein Netz über Vergangenes zu werfen”.
(Julius Korbjuhn, sencillamente, no podía imaginar que el ancla de mis recuerdos no encontrara amarre en ningún lado, tensando la cadena (…) que no tuviese el reposo y la calma, tan necesaria para arrojar una red sobre el pasado.)
“Julius Korbjuhn konnte sich einfach nicht vorstellen, dass der Anker der Erinnerung nirgendwo fasste, die Kette straffte (…) so dass keine Ruhe eintrat, kein Stillstand, der nötig ist, um ein Netz über Vergangenes zu werfen”.
(Julius Korbjuhn, sencillamente, no podía imaginar que el ancla de mis recuerdos no encontrara amarre en ningún lado, tensando la cadena (…) que no tuviese el reposo y la calma, tan necesaria para arrojar una red sobre el pasado.)
miércoles, 22 de abril de 2015
Escritura y deporte
Hoy, a primera hora, las zapatillas de E.C pisaban, tras muchos años, una pista de atletismo. La de Pozuelo de Alarcón. Incluso el propio E. C se ha dejado ver, calentando en la hierba y haciendo en el tartán series de 400 metros para ponerse un poquito rápido. Lo menciono aquí porque, pareciendo un acto deportivo, se trata de un asunto estrictamente literario y sobre esta superficie rosada también se escribe, se lucha contra el tiempo y se hace épica.
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martes, 21 de abril de 2015
Los 40 años de la Librería Alberti
El pasado viernes, en la tarde/noche, estuve en la Librería Rafael Alberti celebrando su 40º cumpleaños. Veía el gran local repleto de gente, de tantos buenos amigos y conocidos (“buenas almas” –dijo el editor Manuel Borrás-), escuchaba los breves y hermosos discursos que se pronunciaron, y pensaba cuánto me alegra ser también una pequeña parte de esa gran comunidad que se ha ido formando en torno a Lola Larumbe Doral, Santi, Miguel, Iñaki, Laura… En esto años yo he sido afortunado de visitar la librería desde diferentes ángulos: como escritor que presenta sus libros o los de otros colegas literarios, como público que asiste al calendario de actos, o como simple lector-comprador de libros. Hablaría de “casa” y “calidez”, pero sería casi redundante. Pienso que, del mismo modo que los niños urbanos de hoy en día son afortunados si aún “tienen pueblo” al que acudir en vacaciones, los lectores y escritores lo somos por disponer, en estos tiempos oscuros de medidas anticulturales, de un lugar y una raíz firme como esta librería, que, lejos de detenerse, resiste y crece.
jueves, 16 de abril de 2015
EN LA MUERTE DE GÜNTER GRASS
"Lange gilt der Autor in Deutschland als moralische Instanz" (Mucho tiempo se consideró al autor en Alemania una autoridad/instancia moral). Se repite esta idea, de un modo u otro, en la prensa alemana al recordar a Günter Grass. No creo que él se considerara una instancia moral ni quisiese serlo (una referencia, ejemplo, espejo para su sociedad, lo que los alemanes llaman un "Vorbild"). La sociedad, más tarde, tiene fácil y encuentra gusto en romper los espejos y los modelos, si, al pelar la cebolla, cuentas que te alistaste con 17 años, como Ratzinger, como el padre de una buena amiga mía que aún vive (también adolescente entonces) y que vio, como se dice "en persona", caer todo ese fuego del cielo sobre el Ruhr y no comprendía esos bombardeos incendiarios "en alfombra", indiscriminados, que no pretendían sólo ganar la guerra, sino borrar del mapa también a las mujeres y a los niños y hasta los sapos y ranas que habitaban el bosque y el barro anfibio por si acaso un alemán pretendía volver a ser, o levantarse, o formar una primera frase o rellenar un biberón de leche. Ni siquiera creo que Grass pensara -como no lo pienso yo- que "El tambor de hojalata" fuese su mejor libro. Pero es un martilleo y un repiqueteo y un tamborileo fácil de producir y de etiquetar. Mucho más impensable resulta que la mayoría de los periodistas, y opinantes de la noche a la mañana, lean sus muchas novelas o se tomen la molestia de recorrer cada una de las páginas de sus memorias. Creo que odio la idea de veredicto porque ya sólo hay prisa.
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sábado, 11 de abril de 2015
CARTARESCU
El pasado jueves por la tarde estuve en la Librería Rafael Alberti y pude disfrutar de las palabras de Mircea Cartarescu, traducidas veloz y certeramente por su traductora e intérprete hispano-rumana (Marian Ochoa). Impresiona su austeridad, su visión del proceso de escritura casi como una tarea misional, la de ese "centinela" kafkiano-rilkeano-dostoievskiano que desde lo alto del edificio, dentro y fuera de sí, percibe señales y vigila mientras la mayoría de la Humanidad duerme. La obra de Cartarescu es honda y desbordante de fuerza expresiva. Solemne, visionario, oscuro, y a la vez brillante y con un sentido del humor que dirige también hacia sí mismo: hacia el que fue en los orígenes (de humilde poeta en tiempos de dictadura) y hacia quien es hoy en día. El libro que se presentaba es la novela "El Levante" (Impedimenta).
(Fotografías: Archivo Librería R. Alberti)
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| De izquierda a derecha: Enrique Redel, Marian Ochoa, Cartarescu y Jordi Doce |
lunes, 6 de abril de 2015
martes, 31 de marzo de 2015
miércoles, 14 de enero de 2015
POR SI ACASO
No sé si el nuestro es un país extremista, pero sí extremo. No sólo por exagerado o pasional, sino también por las filias y fobias que despierta un personaje cuando pasa a ser demasiado público. El caso es que allá por los noventa, mi profesor de Metafísica en la Autónoma de Madrid, Filosofía, era Ángel Gabilondo. Recuerdo de él grandes clases, civilizadas, compartidas, estimulantes, sugerentes. Recuerdo también su extrema corrección con todos nosotros, su saber escuchar(nos) alejado del simple impartir un guión fijo. Más tarde, como español exagerado, le "perdí la devoción" durante su etapa de Ministro de Educación: de pronto era un político, y quizá su inclinación a entenderlo todo y contentar a todos anulaba en ese ámbito su capacidad ejecutiva, su acción real, su toma de decisiones. Puede ser, o puede ser que yo no entendiese nada. El caso es que anoche me encontraba leyendo su último libro, "Por si acaso" (Espasa), y de repente me sentí de nuevo reconfortado por él, por su agudeza, por su manera afinada de sentir y de pensar. No acierta por igual en todos los "aforismos", pero, cuando lo hace (y lo hace a menudo), te habla precisamente a ti. Y como él dice, en p. 114: "Si alguien ME habla, no simplemente habla" Tengo la filosofía bastante abandonada, pero ella parece que, a la mínima, vuelve a acogerme y no me lo tiene en cuenta.
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